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Etiqueta: Adjetivos indefinidos

Otro, Algún otro
Fusión de las palabras "algún" y "otro". Este indefinido puede usarse como adjetivo con el sentido de "algún otro" (Trae algotro melón) o como pronombre con el sentido de "alguna otra cosa/persona" (Algotro vendrá que bueno me hará) aunque en ambos casos es más frecuente en el español moderno decir "otro" que "algún otro". Una regla de uso sencilla podría ser que si en castellano es correcto decir "algún otro", aunque suene un poco raro y poco natural, pero sí es correcto, entonces el peraleo podía usar "algotro" en lugar de simplemente "otro". En el caso del pronombre, si hay duda podemos transformarlo en adjetivo y aplicar la misma regla (¿quieres otro? > ¿quieres algún otro caramelo?, -suena correcto, entonces- ¿quieres algotro?).
Algún
Este adjetivo indefinido se usa en general como en el estándar, pero su peculiaridad está en la posposición, rasgo que en el estándar suena arcaico y muy formal pero que en peraleo es cosa del lenguaje cotidiano y se usa para enfatizar. Solemos usar "algún/alguna" seguido del sustantivo correspondiente (algún plato, alguna silla). Algunas veces se pospone, pero sólo en oraciones condicionales (Si necesitas ropa alguna me lo dices), en interrogativas (¿Has visto tú hombre alguno hacer eso?), y en negativas (Yo no he visto estrella alguna esta noche, estará to nublao). Cuando va con oraciones negativas preferimos decir "nenguno" (No tengo nenguna priesa), y la posposición con "nenguno" sí es muy frecuente (compare las opciones de mayor a menor frecuencia: No tengo nenguna priesa = No tengo priesa nenguna = No tengo priesa alguna). Cuando usamos la posposición enfática siempre se pone en singular (Tengo algunos libros = No tengo libro alguno).
Alguien
La forma más frecuente de decir /alguien/ en peraleo es "alguno, algún". Con bastante menos frecuencia se dice "alguien", y de vez en cuando se oye "persona alguna".
Cualquiera
1- Marca semántica que añade a un sustantivo el sentido de que no importa la clase o calidad de lo que se pide, sino que lo importante es que se tenga. Se habla entonces de "un cacho X" (siempre sin la preposición "de") y se usa sólo con sustantivos no partitivos. Estos sustantivos se refieren a cosas contables, que no pueden partirse, trocearse o dividirse, sino que forman una sola unidad. La ambigüedad surge a veces porque algunos de esos sustantivos también pueden usarse de modo partitivo. Si decimos "Necesitamos un cacho mesa pa comel", está claro que nos referimos a la mesa entera, aunque sin ninguna exigencia sobre el tipo, cualquier mesa nos vale. Pero hay veces en las que el sustantivo, aunque en principio se refiera a un objeto completo como unidad, puede ser troceado, y en ese caso puede haber ambigüedad (Dame un cacho tabla pa echal en la lumbre). En este ejemplo puede que nos refiramos a que cualquier tabla de esas nos sirve para el fuego, o puede que específicamente estemos pidiendo que se rompa una tabla y se nos dé un trozo de ella. Si usáramos la preposición "de" estaría claro que nos referimos a un trozo nada más (un chacho tabla = un cacho de tabla), pero como en nuestro dialecto es muy frecuente omitir esa preposición en este contexto, la ambigüedad permanece. Aunque si, por ejemplo, las tablas fueran muy grandes, estaría más claro que nos referimos a un trozo solamente. Si fueran pequeñitas, estaría claro que nos referimos a la tabla entera. A veces se puede pronunciar "cacho" detrás de una micropausa que intenta aclarar que la usamos en este sentido de que nos da igual una que otra. No podemos usarlo con sustantivos incontables, que son esencialmente divisibles o partitivos. Puedo pedir “un cacho pera” (ambiguo) porque la pera es un objeto entero, aunque pueda trocearse, pero no puedo decir que quiero beberme “un cacho leche” o que tengo “un cacho prisa”. Se puede usar también en plural (Trame pacá unos cachos púas pa sujetal esta tabla), aunque es mucho menos frecuente que en singular. El equivalente más próximo en el estándar sería el indefinido "cualquiera" (Eso pones ahí un cacho reja y ya no te entra naide pol la ventana = Pon ahí una reja cualquiera...), pero no es un equivalente exacto porque cacho tiene además una idea despectiva o al menos negativa. Por tener esa idea de que no importa la calidad, muy a menudo lleva implícita, de forma más o menos marcada, un toque despectivo. Si digo que basta con un cacho reja, la idea que se viene a la cabeza es que no aspiramos a ninguna reja en condiciones, sino que cualquier apaño basta. Normalmente nadie diría que voy a comprarme un cacho puerta para casa, aunque me dé igual un modelo que otro, porque eso sugiere sobre todo una puerta de mala calidad, pero sí sería normal decir que para la zahúrda de los cerdos "con un cacho puerta vale", porque no hace falta que sea buena. No se usa con personas ni animales, sólo con objetos concretos, aunque en algunas ocasiones sí puede usarse pero de forma muy despectiva (Eso seguro qu'ha sío algún cacho sinvergüenza que se lo ha llevao y eso ha sío y ya está). Este uso con personas podría ser, o al menos estar influido, por la acepción 3 siguiente. 2- De esa idea de "poca calidad" también puede surgir un uso en el que vendría a equivaler a "poca cosa; sin importancia", especialmente cuando nos quejamos, como al decir "pa dos cachos duros que me gano al mes viene Hacienda y me lo quita". Y a veces esa idea de poca cosa se mezcla con la idea de "sólo una cosa; única", como al decir "un cacho saldina que me queaba y cuando me la voy izqu'a comel allega el joío gato y se la zampa". 3- También puede usarse con el sentido de "enorme". Cuando se usa así, tiene masculino, femenino, singular y plural con normalidad (Y teniá el palacio ese unas cachos ventanas que cabiân siete burros por ellas), aunque en el caso del femenino, puede ser sustituído por el masculino para enfatizar aún más esa idea de enormidad (Antonces se encontraron en metá el camino un cacho piedra que no la movían diez hombres = ...una cacho piedra...). En los usos 1 y 2 la palabra "cacho" suele ser átona, pero con este uso es más frecuentemente tónica. 4- Por último, señalar que el uso más frecuente de la palabra "cacho" es, al igual que en muchas partes de la España rural, el equivalente a "trozo, pedazo", con o sin preposición "de" (casi siempre si "de"), y usado como sustantivo (Dame un cacho pan = un cacho de pan = un trozo de pan).
Ningún
Este adjetivo indefinido se usa en general como en el estándar, pero en peraleo es muy habitual usarlo pospuesto al sustantivo al que acompaña. En el estándar usamos la construcción "ningún/ninguna" seguido del sustantivo correspondiente (ningún empeño, ninguna gana). En peraleo se puede usar del mismo modo (No encuentro nengún cuchillo), pero en cambio es también igual de frecuente posponer este indefinido para dar más énfasis a la negación, casi siempre en oraciones negativas y siempre en singular (No tengo gana nenguna de dil ahora / Yo no he visto por aquí lápiz nenguno, hijo).
Ninguno, Nadie
La palabra "nadie" prácticamente no se usó en castellano hasta el siglo XV. Anteriormente se usaba siempre "nenguno" o "ninguno", lo que explica por qué el peraleo -que se separó del estándar en el XIV- tiene una mayor frecuencia de uso de "nenguno" y menor de "naide" (nadie) que el estándar. Sirve tanto para personas como para cosas y es muy frecuente en peraleo usarlo pospuesto al sustantivo para enfatizar (Yo no tengo priesa nenguna), algo muy poco frecuente en español actual y bastante normal en el castellano antiguo. Pero si lo posponemos, siempre se pone en singular (No me jagas bromas = No me jagas broma nenguna).
To2
Todo
Tiene formas para masculino, femenino, singular y plural (to, toa, tos, toas). Como pronombre se usan las cuatro (Han venío tos / Me la via comel toa / Tengo toas). Cuando es adjetivo, o sea, cuando va delante de un sustantivo, es MÁS habitual el uso en todos los casos de la forma "to" invariable (to la gente / to los burros), aunque a veces se usa también la forma femenina singular (toa la calle). Menos frecuente es el uso del femenino plural "toas" (todas las flores→ to las flores, toas las flores), y cuando se usa suele perder la S final por cuestiones fonéticas, aunque no se pierda la conciencia de que es un plural (toa las flores). Por cuestiones fonéticas también, el masculino plural (tos) no se usa nunca como adjetivo si va seguido del artículo "los" (todos los hombres→ to los hombres). Igual que en el estándar, también se usa la coletilla "y to" para enfatizar algo que resulta en cierto punto sorprendente o importante (S'arregló y apareció to elegante, con pendientes de oro y to). El peraleo conserva también un uso medieval que se perdió en el estándar a lo largo del siglo XVI. Se trata del uso con números para indicar que la cifra es el total. En este caso "to" concuerda siempre en género y número y casi siempre sustituye al artículo, no lo acompaña: Estándar: "Tiene tres hijas y las tres morenas". Peraleo: "Tiene tres hijas y toas tres morenas". (con este uso no se puede decir para el femenino "*to/tos tres") "Ya se metién en armas los del buen Campeador, todos tres se acuerdan, ca son de un señor. (Poema del Mio Cid, c. 1140).

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