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Perdulario

Perdulario
Atribución de imagen: J.Arias con IA Dall-e

sustantivo, coloquial, peyorativo

En español: Tarambana, Perdido, Goliardo, Atolondrado, Juerguista

Persona licenciosa de vida disipada y disoluta.

Ver Perdute

 

1. El marío de Pepa, menúo perdulario qu'está jecho. Cuando le paece se va de casa, sabe Dios ánde, y lo mesmo no güerve en una semana el elemento. Qué poca vergüenza.

Comentarios:

A diferencia de su sinónimo perdute, no se usa como insulto sino sólo como descripción.

Existe en el estándar, pero con significado diferente: que pierde las cosas frecuentemente o descuidado en sus intereses o su persona. El peraleo conserva uno de los dos sentidos que esta palabra tenía en castellano antiguo.

Ver palabras relacionadas: Defectos Personalidad Personas

Origen: Latín. Nos viene del castellano antiguo. Es castellano desaparecido.

Etimología:

Formado a partir de los elementos latinos per (por completo) + dare (dar), pues si lo das del todo te quedas sin ello, lo pierdes. De perder salió perdido (persona que está moralmente perdida en el vida), y luego perdulario.

La terminación -ulario es de tipo expresivo y la encontramos en castellano en algunas palabras que suelen ser coloquiales, despectivas y con un toque humorístico (perdulario: persona que a menudo pierde cosas), faldulario (ropa que cuelga desproporcionadamente sobre el suelo) y en algún dialecto verdulario (verdura excesivamente viciosa que no sirve). No es el caso de otras palabras como escapulario, que viene directamente con el latín scapularium. Otra variante de este sufijo es -ario, que vemos igualmente con uso despectivo en palabras peraleas como: relicario (trasto), camisario (ropa ridícula), etc.

Sin embargo nuestro perdulario no tiene nada de humorístico ni coloquial, al menos en origen, pues lo encontramos en la Edad Media en casos como la parábola del Hijo Pródigo, ese mal hijo que se gastó la fortuna del padre en vicios y fiestas y en algunos comentarios muy antiguos es llamado "el hijo perdulario", que puede ser derrochador (pródigo) o hacer referencia a su vida disipada.

    "Esta es la vuelta del hijo perdulario, que conoció el estado vil de porquerizo y gañán, en que le habían traído sus pecados." / "que dijo aquel perdulario del hijo pródigo: "Levantaréme y volveréme a mi padre". " (La conversión de la Magdalena, fray Pedro Maón de Chaide, 1588).

En varios pasajes del siglo XVI vemos que se llama perdulario a gente como Nerón y Marco Antonio, pero sigue sin estar claro si se refieren a su carácter derrochador o a su vida disipada.

Pero en El Quijote (1614) ya encontramos un pasaje en donde perdulario claramente se usa con el sentido de derrochador. Está en boca de Sancho Panza:

    "¡A, señor!, por las tenaças de Nicomemos -dixo Sancho-, que v. m. no me corte nada de ahí, porque lo tiene tan bien contado y medido mi muger Mari Gutiérrez, que por momentos lo reconoce y pide cuenta dello, y por poco que le faltasse lo echaría luego menos; y sería tocarle en las niñas de los ojos, y me diría que soy un perdulario y desperdiciador de los bienes de naturaleza."

Pero unos años después tenemos otro texto donde de nuevo parece encajar mejor la idea de persona de vida licenciosa:

    "Padre, la buena diligencia es madre de la buena ventura. Yo era entremetido y amigo de no andar hecho perdulario, como algunos que conocí en mi tiempo holgazanes, vagamundos, que con excusa de no hallo en qué trabajar, mano sobre mano, andan de casa en casa, no habiendo seguridad en ninguna, y corriendo peligro todas aquellas que son participantes de su presencia." (El donado hablador Alonso, Jerónimo Alcalá Yáñez, 1624)

Pocos años después, en 1627, Gonzalo Correas lo usa claramente con el sentido de derrochador:

    "Dize ke aunke seas rriko, i estés en kasa de rrikos i poderosos, no dexes de ser aprovechado i de konservar el vestido; i ke no seas perdulario."

Pero más tarde, en 1725, vemos a Torres Villarroel usándolo igual de claramente para el sentido de persona de vida disipada o al menos descarriada:

    "¡Válgate Dios por siglo! -dijo mi camarada-. ¿Y esto se contempla, se consiente y no se examina en un lugar como este? ¿Dónde tienen el seso y la razón estos cortesanos? ¿Es posible que crean así a un perdulario vagamundo?"

Y por si quedan dudas un poco más adelante en el mismo texto nos dice: "Viene un desgraciado perdido, o un perdulario...".

Y muchos otros ejemplos encontramos en donde el sentido es el de persona descarriada, o el de derrochador, o resulta ambiguo y ambos sentido podrían caber. Por lo tanto el peraleo conserva uno de esos sentidos, el de persona descarriada, mientras que en portugués se usa actualmente con el sentido de derrochador, y en el español estándar ha pasado a significar, según la RAE, persona que pierde cosas con frecuencia, cambio semántico producido por su asociación con el verbo perder en el sentido de perder cosas.

 
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