Los Cerrillos
 

Guardapiés

Guardapiés

sustantivo, masculino

También: Gualdapié, Guardapieses

En español: Saya, Faldón, Brial, Guardapiés, Refajo, Falda, Halda

Especie de falda larga y amplia que usualmente llegaba hasta cubrir los pies (de ahí su nombre) o casi, pero que en Peraleda típicamente quedaba a más de una cuarta del suelo. A diario se solía usar de un solo color, por lo general oscuro, pero existían modelos más coloridos, normalmente de tela gruesa y elaborados para los días de fiesta y grandes ocasiones. En el estándar, cuando era falda de tela gruesa se llamaba "refajo", que en peraleo es otra cosa.

Ver Enaguas

 

1. M'he tenío qu'arremangal los guardapieses pa poel entral en el corral, qu'estaba to llenito de agua.

2. Pero no t'arrimes tanto a las paeres que t'empuelcas to'l gualdapiés, ay que ver.

3. Traía unos guardapieses de fieltro rojo con flores de terciopelo negro y adolnos de lentejuelas qu'era un primor. La sal derramaba pol las calles.

Comentarios:

Guardapiés en español es invariable, sirve tanto para el singular como para el plural (el guardapiés, los guardapiés), pero en nuestra zona (como en Peraleda o Lagartera) se conserva un antiguo plural regular: un guardapiés, dos guardapieses. Más peculiar aún es que esta forma pluralizada también se puede usar entre nosotros para el singular: "M'he remangao los guardapieses y m'he puesto a fregal el suelo" (es evidente que quien lo dice lleva sólo un guardapiés puesto). El motivo de poder usar la forma plural para una unidad es el mismo que hace que "me pongo el pantalón" signifique lo mismo que "me pongo los pantalones" o también "ella se levantó las faldas para bailar" (Llevo puesto el guardapiés = llevo puesto los guardapieses).

En español esta palabra es sinónimo de brial (vestido de seda o tela rica que usaban las mujeres). Se denomina, de hecho, guardapiés a cualquier vestido de telas costosas y ricas que usaban las mujeres, ceñido en la cintura y que bajaba hasta los pies guardándolos u ocultándolos de la vista, de ahí su nombre. Sin embargo, en muchas zonas rurales se popularizó el nombre para designar también a la versión mucho más modesta y pobre de esta prenda, con lo que podía designar a las faldas largas que solían usar las mujeres antiguamente.

Ver palabras relacionadas: Ropa Ropa de mujer

Origen: Castellano antiguo. Es español inusual. Se usa en toda España.

Etimología:

Hemos dicho que guardapiés es otra forma de llamar al brial (que la RAE sigue considerando la palabra más normal). El caso es que la palabra brial, de procedencia francesa, se encuentra en nuestra lengua ya en tiempos del Cid Campeador (c. 1140), para designar no sólo a las faldas de las damas, sino al faldón largo de los nobles y los reyes, como en este fragmento donde se nos describe cómo vestía el Cid:

    "...vistió camisa de rançal, tan blanca commo el sol,
    con oro e con plata todas las presas son,
    al puño bien están, ca él se lo mandó;
    sobr'ella un brial primo de ciclatón,
    obrado es con oro, parecen por o son;
    sobr'esto una piel vermeja, las bandas d'oro son,
    siempre la viste mio Cid el Campeador;
    una cofia sobre los pelos d'un escarín de pro,
    con oro es obrada, fecha por razón
    que non le contalassen los pelos al buen Cid Canpeador..." (Cantar de Mio Cid,
anónimo, c 1200)

Sin embargo, no encontramos la palabra guardapiés en la literatura hasta el siglo XVII, como vemos en Los peligros de Madrid, de Baptista Remiro de Navarra:

    "Encuadérnase una mujer de aquel volumen de ropaje, naguas, guardapiés, pollera, verdugado, y, calzándose, no caben entre sí el pie pecador y el zapato justo".

En ese mismo siglo encontramos también el plural peraleo guardapieses (que ya no se usa en español), pero siempre usado como plural para referirse a más de uno:

    "Salen Diana y todas las Damas en guardapieses y justillos, cantando." (El desdén con el desdén, Agustín Moreto, 1654)

En el siglo XVIII el diccionario de Autoridades, definió brial como "género de vestido o trage, de que usan las mugeres, que se cieñe y ata por la cintura y baxa en redondo hasta los pies, cubriendo todo el medio cuerpo, por cuya razón se llama también Guardapiés o Tapapiés, y de ordinario se hace de telas finas como son rasos, brocados de seda, oro o plata".

Por tanto, podemos considerar que la palabra castellana era brial, y que en el siglo XVI o XVII surgió esa otra forma castiza y descriptiva de referirse al brial: el guarda-piés, que luego se popularizaría en las zonas rurales para designar no sólo al brial lujoso y colorido, sino a cualquier falda que bajara desde la cintura hasta los pies.

Esta estrofa de un poema del siglo XIX está dedicada al guardapiés:

    "Eres tan zaragatera
    cuando empiezas á bailar,
    que con ese cuerpecito
    me haces desesperar;
    otro salto, que me obligas,
    vuélveme á enseñar las ligas,
    que estoy pasando fatigas
    por mirar tu guarda-pies.
    ¡Ay! menéate gachona
    ¡Ay! que me viene la ronda á prender".


    (Sólo al ver tu guarda-piés, Poesías de José Somoza, 1811-1842).

 

 
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