Casa do Bacalhau
Decodificando el Círculo Sagrado de Peraleda Grabación del 14/01/2024

El Círculo Sagrado de Peraleda es la huella de un monumento arqueológico y espiritual de primera magnitud y siglos de antigüedad, en el cual se asentó Peraleda en el siglo XIII y siguió en funcionamiento durante la Edad Media. Ya hemos presentado el Círculo en este otro vídeo: El Círculo Sagrado de Peraleda. Ahora vamos a explicar detalladamente por qué todo lo que decimos en el vídeo de presentación está basado en evidencias o en deducciones razonables de modo que es casi imposible refutar su existencia.

DECODIFICANDO EL CÍRCULO SAGRADO DE PERALEDA
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Este vídeo es la segunda parte del vídeo "El Círculo Sagrado de Peraleda", donde ya hemos presentado el Círculo Sagrado y explicado sus orígenes y función. Aquí vamos a dar, sobre todo, datos: una explicación más académica, pero también muy interesante y llena de sorpresas, donde ofreceremos datos más específicos para entender mejor por qué en el vídeo anterior dimos la información que dimos y para mostrar en qué basamos nuestras deducciones. Y además, vamos a revelar nuevos datos descubiertos desde entonces, que hacen nuestra hipótesis aún más creíble. Si no has visto el vídeo anterior, mejor míralo antes o no te enterarás de lo esencial. Ahora mismo. Si estás en YouTube, debería aparecer en pantalla una ventanita para ir a ese vídeo haciendo clic o pulsando en ella, y si no la ves, es porque he metido en enlace aquí en comentarios para que lo abras desde allí, o a lo mejor hago las dos cosas. Empecemos.

1-    FUNDACIÓN DE PERALEDA

Para situarnos primero, tenemos que decir algunas palabras sobre cómo llegó Peraleda a estar dónde está y por qué. Como ya dijimos al principio del vídeo anterior, Peraleda de la Mata fue fundada por el escriba de la reina, Domingo Velasco, por encargo del Rey Alfonso X el Sabio, en la segunda mitad del siglo XIII, nombrándole primer Señor de la Peraleda. El nombre de ‘la Peraleda’, por cierto, se debe a un arroyo que se llamaba así y que iba desde cerca del actual Corchuelo hasta el Tajo. Y hoy, la mayor parte de su recorrido queda oculto por el embalse de Valdecañas, así que es difícil hacerse una idea de lo largo que era. Los más mayores de la zona lo recordarán aún con el moderno nombre de Arroyo del Valle, pero en la Edad Media se llamaba Arroyo de la Peraleda. Tal vez porque por entonces hubiera por allí algunos perales. Curiosamente, Arroyo de la Peraleda significa lo mismo que el topónimo vecino ‘Guadalperal’, si es que realmente es un compuesto medio árabe medio castellano.

No sabemos en qué año se fundó, pero tuvo que ser entre los años 1252, que es cuando Alfonso X subió al trono, y 1276, que es cuando tenemos un documento donde el mismo rey dona a Domingo Velasco una ampliación del territorio ya concedido al señorío. En un principio, el pueblo se fundó como es lógico, en lo que parecía ser la mejor zona de todo el entorno, en la muy fértil Vega de Alarza, pero no en el llano, sino en lo alto de una elevación que le permitía tener buena vista de todo el vado del Tajo, junto al río de la Peraleda, de donde toma su nombre, y con dos arroyos al lado, por entonces llamados el Tamajoso y el Gamonoso. Así que tenían agua para beber y lavar sin complicaciones. Vamos a acercarnos más para verlo en este mapa, un mapa en el que hemos reconstruido la situación de Peraleda y alrededores en el siglo XVI, fundiendo la información de varios mapas antiguos. Podemos ver un poco más al sur de la Majada Alta, donde hoy está construida la torre del regadío, lo que llamamos "El Puro", y en una elevación que hoy se encuentra debajo de las aguas del pantano, hay una zona que por ese siglo aún se llamaba "Las Chozas de Blasco Mingo". Este topónimo es bastante claro de por sí, pues el nombre de Blasco Mingo obviamente se refiere a Domingo Velasco, primer señor de la Peraleda y su fundador, porque "Mingo", igual que todavía usamos hoy en la zona, es una abreviatura cariñosa de ‘Domingo’, y "Blasco", una deformación de ‘Velasco’.

La referencia a "Chozas" parece ser porque los primeros habitantes que se asentaron aquí lo hicieron en chozas, a la espera de que el núcleo de población se consolidara y enriqueciera lo suficiente como para empezar a construir casas. Además, se supone que los primeros habitantes de Peraleda, como del resto de la zona, fueron pastores de la Vera que, en su mayoría, ya estaban acostumbrados a pasar el invierno con sus ganados en la zona de Campo Arañuelo, viviendo en chozas temporales, y lo que se hace ahora es intentar ofrecerles un asentamiento estable para todo el año. Pero lo normal sería que al principio siguieran haciéndose sus chozas de siempre, aunque solo fuera por eso de "mejor primero probamos y ya veremos si nos gusta quedarnos aquí pa’ siempre". Sería algo parecido a lo que ocurrió en la vecina Casatejada, que igualmente empezaría con chozas o casas cubiertas con escobones, y por eso su primer nombre fue Casa Escobiza. Luego, ya cuando el poblado se asentó y prosperó, la gente empezó a construir sus casas con tejas y cambiaron el nombre a Casa Tejada.

Pero en el caso de Peraleda, ese fue desde el principio su nombre, por eso Domingo Velasco se llamó Señor de la Peraleda. Es cuando el pueblo cambie de lugar cuando la gente empieza a recordar la localización antigua como el lugar en donde Domingo Velasco, o Blasco Mingo para la familia, había mandado a la gente construirse sus chozas, y de ahí quedó lo de ‘Chozas de Blasco Mingo’. Y es que poco tiempo estuvo Peraleda en ese antiguo emplazamiento, pues en el siguiente siglo ya está instalada bastante más arriba, en el emplazamiento actual, lejos de las tierras más fértiles y de cualquier río o riachuelo, lo cual obligaba a los peraleos a abastecerse de agua dura de pozos de poca calidad y recorrer varios kilómetros para llegar al arroyo más cercano, en donde poder lavar la ropa, la zona que hoy llamamos "La Bomba", por el sistema de bombeo que el Ayuntamiento instaló allí a mediados del siglo pasado para facilitar esta labor. Parece ilógico que la sede del señorío de la Peraleda se levantase sobre un cerro que pertenecía a los frailes de Alarza, pero aunque esto contradice algunos documentos posteriores, sabemos que en aquella época no pertenecía a Alarza porque los nietos de Domingo Velasco pasaron esa tierra al Señor de Navamorcuende, que está a 22 km al norte de Talavera, y que creó el llamado ‘Mayorazgo de San Román, y las Chozas de Blasco Mingo’, origen del señorío de San Román, y estas chozas terminarían formando parte del Marquesado de Velada en el siglo XVI.

Este cambio de localización, aparentemente para peor, pudo ser motivado por dos factores. El principal motivo fue que la localización inicial, aunque pareciese perfecta, estaba en una zona donde la abundancia de agua provocaba también una abundancia de malaria, problema que duró hasta la erradicación de dicha enfermedad a mediados del siglo pasado, y no olvidemos que nuestra zona, entre el Tajo y el Tiétar, fue el último sitio de Europa donde se consiguió erradicar esta enfermedad, por entonces llamada “paludismo”. De ahí esas letras de "Centro Antipalúdico" que hace años todavía estaban puestas sobre la fachada de la Casa del Médico, hoy residencia de ancianos. Fue también esa misma enfermedad la que finalmente provocó el despoblamiento de otros pueblos vecinos, como Santa María de la Mata y, en parte, Valparaíso, que cuando desapareció por temas de guerras, ya llevaba muchas décadas perdiendo población que se trasladaba a Peraleda, precisamente huyendo también de la malaria, porque estaba demasiado cerca del arroyo. El nuevo lugar elegido, el actual, se consideró además mejor porque así se situaba en lo que sería luego el muy transitado camino de postas, que pasaba por aquí precisamente huyendo de los arroyos, pues no había puentes, y que en este punto se cruzaba con el camino que bajaba de la Sierra hasta la antigua Augustóbriga o Talaverilla.

Sea como sea, los habitantes de la antigua Peraleda se alejaron de los arroyos y buscaron un lugar lo más seco posible, por aquello de que "gato escaldado del agua fría huye", y subiendo más arriba, eligieron un lugar que parecía ya esperando para cogerle, pues estaba marcado por un gran círculo de piedras que, además, probablemente ya tenía fama de ser un lugar santo y protector, como luego veremos. Es así como en el siglo XIV, Peraleda se resitúa dentro del Círculo Sagrado que ya hemos visto en el vídeo anterior. Allí decíamos que el Círculo de Peraleda, fuera lo que fuera, existía ya en la Edad Media, pero que quizá fuera anterior por siglos o milenios. En este vídeo apostamos claramente porque el Círculo tenga, al menos, unos 3 o 4 mil años de antigüedad, si es que no 5 o 7 como el Dolmen de Guadalperal, y que surgió como parte del complejo Paleolítico, cuyo centro es ese famoso dolmen, y que este círculo en origen fue un crómlech. Voy a ofrecer aquí nuevos datos que apoyan esta hipótesis por encima de cualquier otra.

Primero vamos a ver qué es un crómlech. “Crómlech” es una palabra celta que significa "círculo de piedras" y está formado por menhires (o sea, grandes pedruscos verticales) que crean un círculo, como el menhir de Obelix ―aquí le vemos tan feliz con su menhir. Se cree que los crómlech se utilizaban como cementerios para enterrar a los difuntos o como lugares sagrados para ritos religiosos. El de Peraleda muy probablemente tendría esa segunda función de territorio sagrado. Los menhires que forman un crómlech suelen variar entre un metro de alto hasta más de cuatro. Los de Peraleda probablemente andaban por poco más de un metro, ya veremos más adelante por qué supongo eso.

El crómlech más famoso hoy en día es el de Stonehenge en el sur de Inglaterra, que inicialmente fue un círculo de menhires y que siglos más tarde se construyó dentro de él un templo y posible observatorio astronómico de piedras más grandes, y que es la parte que hoy mejor se conserva. Aquí lo tenéis en la foto, seguro que muchos lo podéis reconocer. Pero hay muchos otros, como el que hay cerca de Blandás en Francia, o el de Er Lannic también en Francia, o el de Sunkenkirk en Inglaterra. Y esta otra imagen es lo que sería la planta de Sunkenkirk.

El hecho de que hoy no encontremos ninguno de los menhires o piedras originales que formaban el Círculo se debe precisamente a que Peraleda se construyó en su interior. Mientras el Círculo Sagrado tuvo para la gente un valor, la gente conservaría los menhires; después, ya no, porque antes la gente aprovechaba todo, todo se reciclaba. El crómlech original sería un simple círculo, tal vez cerrado o tal vez abierto por uno o por cuatro lugares equidistantes. Estas cuatro aberturas o puertas pudieron estar ya desde el principio o crearse en la Edad Media al repoblarse, con la desaparición de la cultura del Neolítico, o tal vez no hasta después de la invasión árabe. El círculo quedaría abandonado y toda la zona despoblada, y solo lo conocerían los pastores que apacentaban sus rebaños por las vacías tierras del campo Arañuelo, que durante varios siglos fue prácticamente tierra de nadie entre moros y cristianos.

2-    EL SANTO LUGAR DE SANTA MARÍA

Como dijimos en el vídeo anterior, a casi 5 km de este círculo se encontraba un lugar considerado muy sagrado. Y puede que el sitio fuera ya venerado desde tiempos ancestrales por los mismos constructores del Dolmen de Guadalperal, tal vez, o por los posteriores celtas o los romanos que llegaron luego. Esta sacralidad se debe a que hay en el lugar una fuente de aguas medicinales. La fuente que llamamos “el Borbollón” fue muy usada para curar ciertas enfermedades, especialmente las de la piel, hasta la Guerra Civil, cuando el Balneario del Borbollón fue destruido y abandonado, pero hasta entonces fue muy popular y recibía pacientes que venían de toda España, incluso tan lejos como Barcelona. Y, por cierto, las aguas siguen siendo medicinales. Todavía mi padre recuerda al médico del lugar recomendando a gente con psoriasis que se llevara agua del manantial para lavarse.

El caso es que, como sus aguas eran y son medicinales, es más que probable que fuese venerado por los antiguos, que consideraban que las aguas medicinales lo eran por causa de alguna deidad que habitaba en ellas, y tal vez por eso encontramos restos romanos en los alrededores.

Pero lo que sí podemos suponer con más seguridad es que este sitio donde está hoy San Gregorio fue venerado como suelo sagrado en la época de los visigodos, que vivieron en esta zona como en toda España entre los siglos V y VIII. Al poco de llegar el cristianismo a estas tierras, justo en el punto medio entre las diócesis católicas de Toledo y Mérida, que fueron de las primeras y más importantes de toda España, se aparece la Virgen a un pastorcillo sobre una encina. Como es lógico, el lugar se convierte rápidamente en un importante punto religioso para toda la zona, pues se trata, como ya hemos visto, del mismo caso que el del moderno santuario de Fátima. Allí mismo se construyó una iglesia visigoda (algo que en el vídeo anterior suponía, pero que ahora con nuevos datos puedo afirmar que fue así). Hubo allí una iglesia visigoda y, a juzgar por los restos aparecidos en la zona gracias a excavaciones para meter tuberías, por lo que me han comentado, debió de ser un edificio importante, pues encontraron algunos objetos y elementos arquitectónicos tanto visigodos como traídos de la muy lejana y rica Bizancio, por aquellos tiempos el gran Imperio del Mediterráneo Oriental.

La actual iglesia que hoy ocupa el lugar, llamada de Santa María pero mejor conocida como la “torre de San Gregorio”, es una construcción del siglo XIV, hoy en ruinas. En la fachada oeste de la actual iglesia, donde está la torre, se puede ver en el suelo, a un metro de la actual pared, un arranque de muro que probablemente pertenezca al edificio visigodo original, porque de ser restos de un porche adosado de la iglesia medieval, no tiene sentido que incluyan su perímetro a la torre, que sobresale de la pared principal. La cripta subterránea que tenía, hoy derrumbada, también pudiera ser de época visigoda, aunque eso no lo sé.

La tradición de siempre ha recogido esta noticia de la aparición de la Virgen en el lugar y que esto es una aparición de época visigoda y no una leyenda medieval posterior. Lo demuestra el hecho de que hayan aparecido restos de un templo visigodo bajo la actual iglesia medieval. Pero también lo podemos comprobar en un documento del año 1234, menos de 50 años después de la creación de la diócesis de Plasencia y cuando la zona nuestra todavía no había sido repoblada ni vivía nadie por aquí, al menos en población ninguna. Se trata del documento por el que el rey Fernando III concede a los frailes agustinos de San Martín de ValdeIglesias señorío sobre la Vega de Alarza. Allí, al establecer las lindes de la granja, se menciona la "carrera de Sancta María", o sea, el camino, carretera o carrera (por donde pasan los carros) que viene desde Santa María. Pero por esa época, falta aún un siglo o más para que se empiece siquiera a construir la actual iglesia de Santa María. La verdad, tengo esa referencia, pero el documento no lo he visto. Lo que sí he podido ver con mis ojos es otro documento, no muy posterior, firmado por su hijo, el rey Alfonso X el Sabio, en el año 1276, y en ese documento se habla de que el rey ya había concedido a Domingo Velasco el señorío de la Peraleda y ahora le quiere ampliar el territorio, quitándole al Ayuntamiento de Plasencia la llamada "dehesa de la Peraleda", que no es otra cosa que la actual Valdehúncar. También allí se establecen las lindes del término. Y de nuevo se menciona la carrera de Santa María. Aunque todavía faltaba mucho para que se construyera la iglesia actual.

Así que si en el siglo XIII la gente conoce ese camino con el nombre de Sancta María ―cuando la iglesia de Santa María no existía― es porque, aunque los moros hubieran destruido la iglesia de Santa María que había antes allí, el lugar fue tan importante que nunca se borró de la memoria de los cristianos que, incluso siglos después de su destrucción, seguían recordando que aquel lugar era sagrado y seguían llamándolo "de Sancta María de la Mata", el lugar de las apariciones de la Virgen, el lugar de Santa María. Tiene sentido. Lo que no tendría sentido sería suponer que llamaban al camino "camino de Santa María" porque sí y, aprovechando el nombre, pues luego deciden construir una iglesia de Santa María para que quede todo bien.

Pero además, es que cierto que los reyes cristianos durante la Reconquista se esforzaron mucho en recuperar los sitios sagrados de la época visigoda, porque les ayudaba a demostrar que ellos no estaban conquistando territorios nuevos, sino reconquistando, recuperando lo que era suyo y restaurando lo que les pertenecía por derecho. Pues los reyes cristianos de la Edad Media se presentaban a sí mismos como los herederos de la monarquía visigoda y, por tanto, con derecho sobre lo que fue la España goda, la que estaban intentando recuperar. Por eso, en los lugares donde sabían que había habido una iglesia visigoda, ellos volvían a construir otra encima. Y así, cuando recuperaron el lugar de la antigua iglesia visigoda de Santa María de la Mata, sin duda ya destruida por los moros, en cuanto pudieron empezar a repoblar la zona, no tardaron en construir una modesta iglesia en el mismo lugar, que fue la que hoy podemos ver en ruinas.

Por lo tanto, podemos asegurar con certeza que el lugar que hoy ocupa la iglesia de Santa María fue considerado muy sagrado al menos desde la época visigoda y ciertamente durante la Edad Media también. Por eso, suponemos que el círculo de piedra sobre el que se asentó Peraleda fue orientado hacia el lugar de Santa María, como vimos en el otro vídeo, cuando Peraleda se trasladó a esa nueva localización. Y a lo mejor la orientación ya estaba hecha si suponemos que en el mismo lugar donde los visigodos levantaron su templo, los romanos o los celtas o paleolíticos ya tenían establecido un lugar de culto. Pero, por ir más a lo seguro, asumiremos que fueron los primeros pobladores medievales de Peraleda quienes, tras instalarse en el círculo, decidieron orientar ese círculo hacia Santa María, convirtiéndolo así en un círculo sagrado.

Si esa suposición es cierta, o al menos es la más probable, podemos decir que cuando Peraleda se traslada a su emplazamiento actual, lo hace transformando el crómlech en su círculo sagrado. Aunque, como digo, no hay nada que nos obligue a suponer que antes de los visigodos no fuera la zona del Borbollón considerada ya un lugar sagrado, y por eso el crómlech mismo pudiera haber estado desde el principio orientado hacia allá. Pero bueno, eso podemos suponerlo; lo de que en la Edad Media estaba orientada hacia Santa María no es una suposición, es una certeza, como habíamos demostrado en el vídeo anterior. Así que, a falta de más datos, nos quedaremos con la certeza.

Y, ¿cómo orientaron el círculo hacia Santa María? Pues, como era habitual, abrieron cuatro puertas en el recinto, pero en lugar de orientar las puertas hacia los puntos cardinales, como se hacía siempre, las orientaron hacia Santa María con total precisión. Pero, si se trataba de un círculo de piedras, ¿dónde están ahora estas piedras?

3-    ¿DÓNDE ESTÁN LAS PIEDRAS?

La respuesta es sencilla: al llegar al Círculo, los primitivos peraleos construirían chozas, igual que hicieron en su antiguo emplazamiento. Probablemente terminarían por crear una cerca, que pudo ser de madera, de adobe, o incluso uniendo con barro los espacios entre menhir y menhir. La cerca, a lo mejor, protegería algo, no creo que mucho, de los posibles ataques de los señores feudales que rodeaban al pueblo y que, por aquella época, era bastante problemático, según los documentos que vemos. Pero también permitían a los peraleos protegerse de ladrones y de los famosos “golfines”, que eran bandas de ladrones de origen francés, flamenco y alemán, que asolaban la zona, especialmente desde Miravete hasta Talavera, y que se hicieron tan ricos que acabaron teniendo su propio palacio, el Palacio de los Golfines. Y todavía mejor, la cerca protegía a los vecinos por las noches de los numerosos lobos que, hasta mediados del siglo XX, abundaron por la comarca. Todavía los abuelos peraleos recuerdan bien el antiguo toque de queda que existía en su niñez, cuando se decían unos a otros: "Ya tocan las oraciones, ya aúllan los lobos por los callejones". Los callejones por donde entraban los lobos, eran los caminos muy rehundidos que hasta no hace mucho eran las entradas del pueblo, y las oraciones eran el Ángelus, que se tocaba también al atardecer, que era para los niños el toque de queda que indicaba que había que recogerse a casa, pues tras el anochecer, especialmente en los crudos días de invierno, los lobos hambrientos se acercaban al pueblo a buscar comida. Y para esos, una simple cerca, aunque fuera de madera o cañas, sería una buena protección. En ese recinto, fuera como fuera, es donde abrieron las cuatro puertas, orientando el pueblo hacia el lugar sagrado de Santa María, para recoger su sacralidad o energía, tal y como explicamos en nuestro vídeo anterior.

Pero llegó un momento en que el cercado se dejó de usar, o tal vez el propio cercado hizo inútil el círculo de piedras. Además, el pueblo con el tiempo sustituyó las chozas por casas, y aquí es donde las piedras desaparecen. La típica casa de Peraleda, hasta no hace mucho, se construía usando trozos de piedra hasta la altura de 1 metro más o menos, y el resto de adobe, como podemos ver en estas fotos. Antiguamente, como digo, todo se aprovechaba, nada se tiraba ni se quedaba sin uso en caso de no tenerlo. Además, el pueblo está construido en un sitio alejado de la zona de rocas, que las más cercanas están ya por la Bomba y por Santa María, por lo que para conseguir las piedras para el zócalo tendrían que distanciarse unos 5 km y transportarlas hasta la casa, lo cual era costoso y trabajoso, pero sobre todo es que sería absurdo para ellos marchar lejos a buscar roca cuando todo alrededor del pueblo tenía a su disposición un círculo de grandes piedras, ya inútil, que podían hacer trozos y usar para sus casas sin tener que moverse del sitio. Así es como aquellas piedras milenarias terminarían troceadas y formando parte del zócalo de muchas de las antiguas casas de Peraleda.

Sin embargo, todo en la historia deja restos, y aquí empieza la cosa a ponerse más interesante. En el caso de que los menhires del crómlech los hubieran traído de algún lejano lugar porque tuviera algún significado especial, como a veces ocurría en estos casos, sería cuestión de analizar las piedras de las casas antiguas que aún mantienen intacto y visible su zócalo de piedra y ver si algunas de esas piedras no pertenecen a la zona cercana, sino que vienen de lejos. Por ejemplo, en esta fotografía podemos observar en este zócalo tres piedras diferentes: una de granito grueso, otra de granito fino y otra que tal vez pudiera ser roca silícea. En cualquier caso, hay otros sitios donde sí vemos claramente rocas de cuarcita y de silicio o pedernal. De ser así, tendríamos aquí los mismos cuatro tipos de piedra con las que se construyó el Dolmen de Guadalperal, que estaba también a unos 5 km del pueblo y que sus piedras fueron traídas todavía de varios kilómetros más allá. Esto podría ser una señal que relacione fácilmente el círculo de piedras originales con la construcción del dolmen, aunque sea solo una deducción probable.

También encontramos algunas piedras, como las de esta foto, que tal vez pudiera ser la punta de un menhir y que tiene marcas que podrían ser rastros de la cantera o pudieran ser también algún diseño que tuviera ese menhir, aunque son solo suposiciones. No se trata de encontrar trozos de piedras pulidas o labradas necesariamente, pues en muchos de los crómlech, al contrario que en los dólmenes, las piedras que forman el círculo son simplemente pedruscos más o menos grandes que delimitan el círculo, cortados pero no necesariamente pulidos ni tallados. Así que, si uno de esos pedruscos es hecho trizas, las posibilidades de reconocerlo a simple vista son pocas. Sin embargo, sin necesidad de especulaciones, podemos afirmar con bastante certeza que, buscando en los alrededores del Círculo, hemos encontrado uno de los menhires que formaba el círculo original, o al menos un buen pedazo de uno de esos menhires.

Se trata de esta piedra, pero ¿por qué esta piedra tan grande no terminó como todas sus compañeras, troceada en la base de alguna de las casas del pueblo? La respuesta es, de nuevo, sencilla: esta piedra, aprovechada como losa, se encuentra actualmente en el desagüe de la calle Peligros, justo en frente de la quesería, por lo tanto, debió de ser encontrada por la zona de la Puerta de Oropesa, lo que es hoy la Plaza de Greros, pues si se encuentra una piedra así, se la busca provecho cerca. Digo “encontrada” porque la única posibilidad de que una piedra tan grande sobreviviera casi intacta durante siglos y sin reutilizar es que estuviera oculta, es decir, bajo tierra.

Pero, ¿por qué esta piedra quedó enterrada, tal vez desde antes de que existiera Peraleda? Muchos peraleos nacidos antes de los 70 recordarán que, junto a lo que era la Puerta de Oropesa, entre el antiguo pozo de Gastar y el inicio de la Cuesta del Cristo, había una hilera de piedras llamadas "pisaderas" o "paseras", que servían para cruzar ese trozo que, desde otoño a primavera, solía estar casi siempre lleno de agua o fango. El Círculo está en pendiente, y las lluvias, más frecuentes y abundantes que ahora, bajaban por los laterales del Círculo, las actuales calles de Peligro y Cuesta del Cristo, y también por el centro, la actual calle de Portugal. El resultado es que se formaba, justo en donde estaría la Puerta de Oropesa, un remanso donde se juntaban los tres regatos, y durante meses el paso era un lodazal, por lo que la gente cruzaba por las pisaderas para no hundirse en el fango. Esto hace muy probable que, si el barro aflojaba la base de alguno de los menhires y este cayese al suelo, con el pasar de los años iría hundiéndose en el fango hasta quedar oculto del todo. Y eso solo podía ocurrir justo en este punto.

Por eso, no tiene nada de extraño que el único menhir que he podido localizar esté hoy a pocos metros de ese punto exactamente. En algún momento de mediados del siglo pasado, tal vez por los años 40, cuando Lucio García hizo obras para guiar esa torrentera y empedró y puso lanchas de piedra en las calles, o a lo mejor fue por los años 70, cuando se cavaron zanjas por todas las calles para meter las tuberías del agua corriente. Tal vez, al excavar, salió a la luz este pedrusco, el menhir, y les vino como anillo al dedo para lo que estaban haciendo, no como ahora que todo lo que no teníamos ya preparado lo tiramos a la basura. Así que, cuando construyeron la gran alcantarilla de piedra que guiaba la torrentera para hacerla pasar por debajo de unas casas frente a la quesería, pues allí mismo la reaprovecharon y la incorporaron a la estructura, tal como ahora la vemos. A lo mejor partiéndola en dos partes, en el caso de que el menhir original no fuera tan delgado como hoy lo vemos.

Pero, ¿por qué estamos tan seguros de que esta lancha de piedra no es moderna, sino que pertenece al Neolítico o al Paleolítico? Pues por un detalle muy revelador: tiene la superficie decorada con unos hoyuelos. Esta decoración se llama técnicamente “decoración de cazoletas”, y es típica del Paleolítico y del Neolítico, aunque en algunas partes siguió en uso hasta tiempos de los celtas, en la Edad de Hierro. Si buscamos "cazoleta" en la enciclopedia Wikipedia, encontramos lo siguiente: “aunque el caso más común es que se encuentren grabadas en la superficie de formaciones rocosas naturales, también pueden aparecer en ortostátos megalíticos”, es decir, menhires. “Las cazoletas son uno de los motivos rupestres más recurrentes en todas las épocas, su cronología abarcaría en Europa del Paleolítico Medio hasta la Edad de Hierro”, o sea, hasta el siglo V antes de Cristo. Y cuando cita las posibles funcionalidades de esta decoración, entre otras, señala “cartografías de constelaciones y terrestres”, o sea, mapas de la tierra o del cielo, “ligadas a cultos idolátricos acuáticos” y “marcadores de espacios sagrados, de caminos migratorios, de locales con alto valor mágico y propiciatorio”.

Como vemos, esa descripción parece hecha a medida de nuestro menhir, pues, según vimos en el vídeo anterior, del círculo sagrado, se encontraba probablemente desde antiguo en una ruta de peregrinación ―que equivaldría a un camino migratorio. Este menhir se hallaba en la puerta de un recinto de alto valor mágico y propiciatorio, por lo que sería debidamente decorado, y podría también estar, de alguna forma, ligado a cultos acuáticos, pues, como hemos visto, estaba en una zona que solía estar inundada durante buena parte del año. Pero además, estas cazoletas sugieren otra vez una vinculación entre los menhires del Círculo Sagrado y los del Dolmen de Guadalperal, pues allí, el menhir principal también está decorado con cazoletas, como podemos ver en este grabado de antes de que el agua del pantano erosionase su superficie. Aun así, las cazoletas de aquel menhir todavía son visibles en la actualidad.

Y, además, si rotamos esta imagen, veremos un grabado esquemático de un animal con cuernos que podría ser una vaca, tal vez una deidad de la época. Aunque hay que admitir que también podría haber sido una "R" mayúscula grabada en tiempos más modernos como señal dejada por algún reaprovechamiento anterior al actual. Hay cosas que podemos afirmar con bastante seguridad y otras que son solo suposiciones, aunque estén fundadas. Vaca o "R", las dos cosas son posibles ―aunque sería una "R" muy rara y demasiado erosionada para ser moderna―. Pero cazoletas, eso sí que es lo que hay, y con eso basta para saber que la piedra es prehistórica. Así que, una vez más, nos encontramos signos que vinculan al círculo sagrado con el dolmen de Guadalperal.

4-    GUADALPERAL, RED MEGALÍTICA LOCAL

El Dolmen de Guadalperal era el monumento principal, construido hace 5 o 7 mil años por una cultura paleolítica que habitó la zona del vado de Alarza y los alrededores, incluida la actual Peraleda y, posiblemente, hasta la actual Santa María por lo menos. El dolmen era una bóveda de piedra enterrada bajo un túmulo de cantos rodados y tierra, más o menos como lo que vemos en esta reconstrucción que he hecho. La bóveda estaba conectada al exterior mediante un pasillo orientado hacia la salida del sol en el equinoccio, que era cuando el sol del amanecer podía entrar hasta el fondo, e iluminaba un menhir labrado que había a la entrada de la cámara ―el mismo menhir decorado con cazoletas del que hemos hablado antes. Hoy en día, lo que vemos del dolmen es su esqueleto, porque el túmulo fue excavado en los años 20 y retirado hacia fuera, formando un anillo de piedras que rodean los restos de la cámara central, mientras que las aguas del embalse han limpiado de tierra el conjunto, dejándolo con el aspecto que tiene ahora, que sería el esqueleto del dolmen. Ese edificio lo usaban como tumba colectiva y también tendría otros usos sagrados y comunitarios. Era, por así decirlo, el equivalente a una catedral, tanto por su importancia como por la proeza que para la gente de esa época suponía construir algo así, en un tiempo en el que la construcción de dólmenes estaba casi en sus inicios.

Si dentro de miles de años encontrásemos los restos de una catedral en medio del campo, fallaríamos al pensar que aquella gente había construido una gran catedral aislada en mitad del campo sin más, porque esa catedral era el centro de toda una ciudad que era la que le daba función y sentido. De igual manera, encontrar un gran dolmen en medio del campo no puede llevarnos a pensar que era una edificación aislada sin más, porque no puede serlo, sino que era el centro de todo un complejo de construcciones, viviendas y caminos que formaba una red por todo el campo circundante, y el dolmen era su centro. No es de extrañar que en los recientes estudios que se han hecho precipitadamente en la zona se hayan encontrado más restos de construcciones paleolíticas, probablemente de la misma época, incluido, según dicen, unos 11 dólmenes menores, además de estelas de piedra, tumbas y otras cosas. Aunque su localización no se ha hecho pública ―suponemos que para dejarlos a salvo de los cazatesoros que abundan en nuestro pueblo― y porque muchos de ellos están normalmente bajo el agua del embalse.

En el mismo mapa de Peraleda del siglo XV que antes vimos, podemos ver varios menhires y dólmenes con nombre propio, como "Piedra Hincada" o "La Piedra del Oso" ―aunque todos ellos, a día de hoy, ya han desaparecido. Formando parte de ese complejo de construcciones paleolíticas asociadas a la cultura que creó el Dolmen de Guadalperal, tendríamos el crómlech de Peraleda. Este crómlech, que ahora llamamos el Círculo Sagrado porque fue el que recibió esta función orientado a Santa María (suponemos que ya en la Edad Media), no es, sin embargo, el único de la zona, probablemente hubo varios, o tal vez muchos más. De hecho, a unos 5 km hacia el sur ―parece que en Peraleda todo está a unos 5 km― la sequía del 2019 hizo aparecer una construcción que probablemente sea otro crómlech.

Digo “probablemente”, aunque bien que lo parece, porque solo he podido ver unas fotos como esta. Así que es una apreciación probable pero no definitiva. Y aunque parece de un tamaño considerable, tampoco sé qué medidas reales tendrá. Pero por la pinta se puede ver que perfectamente puede tratarse de un crómlech que con el tiempo fue quedando enterrado bajo la arena, pero que el reflujo del embalse, al ir bajando, lo desenterró en parte, dejando la punta de algunas piedras asomando fuera, que es todo lo que podemos ver en la foto. El resto seguiría enterrado bajo el suelo. Puede que otros crómlech como ese estuvieran por toda la zona, habiendo sido reutilizados la mayoría para levantar los muchos muros que tienen las fincas por Peraleda.

Pero dentro del actual entramado urbano del pueblo, no solo hemos podido detectar con claridad un crómlech, el protagonista de toda esta historia, sino que también hemos detectado los restos de al menos otros dos círculos de piedra, todos del mismo diámetro exacto que el principal. Aunque su huella no está tan bien conservada —prueba de que lo que pierde utilidad va cayendo en el olvido— y en la Edad Media solo el círculo actual mantuvo su función sagrada; el resto perdió utilidad y, por tanto, razón de ser y, por tanto, empezaron a degradarse mucho antes y queda menos huella de ellos. Y sin embargo, podemos aún localizarlos en el callejero de Peraleda. Vamos a verlo.

Como vemos aquí, del segundo de ellos conservamos solo la mitad, y aun esta con un trozo desfigurado; aquí se ve perfectamente. Del tercero nos queda poco más de un tercio; es más difícil de ver y aparentemente menos creíble. Pero estos restos, al ser circulares, son suficientes para hallar el diámetro del círculo al que pertenecían, y ese círculo resulta ser, en ambos casos, exactamente de las mismas medidas que el Círculo Sagrado, de modo que no puede ser casualidad y tenemos que aceptar que en esta misma zona había al menos tres crómlech casi juntos, tal vez más, formando una amplia estructura que tendría un importante propósito.

Otra curiosidad: en el centro de uno de esos círculos se encontraba el rollo jurisdiccional. Aunque recientemente, cuando Raíces de Peraleda ayudó a reconstruirlo, lo han colocado un poco más descentrado, ajustándose a la plazuela actual. Puede que esto no sea por casualidad; a lo mejor, cuando se puso el rollo original todavía quedaban restos del trazado del antiguo crómlech y pareció normal poner el rollo en medio de aquel espacio. O puede que no, que sea una casualidad. Pero la verdad, cuando aparecen tantas y tantas casualidades, es el momento de pensar que todo es demasiada casualidad y que lo más sencillo y lógico es aceptar la hipótesis que da sentido a todo; en este caso la hipótesis de que en Peraleda hubo un círculo sagrado. Pero todavía hay más sorpresas interesantes y mejores.

5-    TRES MODELOS DE CROMLECH

Para comprender que el caso de Peraleda no es tan extraño. Podemos compararlo con tres de los mejores crómlech conservados en Europa. El más antiguo, tal vez de la misma época que el Dolmen de Guadalperal, es el círculo de piedra de Los Almendros, en Portugal, a 170 km al suroeste de Peraleda, muy cerca de Évora. Pues sí, extrañamente no está a unos 5 km de Peraleda como todo lo demás. Al verlo a vista de pájaro no resulta fácil saber que lo que estamos viendo es un crómlech, pero si vemos su reconstrucción, comprenderemos que lo es. Este crómlech empezó siendo un solo círculo doble, pero posteriormente se le añadió otro crómlech ovalado a su lado. La paulatina desaparición de piedras por reaprovechamiento para otras cosas le han desfigurado la planta, haciéndola confusa. También podemos ver en este mapa que el crómlech de Los Almendros no es una construcción aislada, sino que es el centro de toda una red de crómlech, dólmenes, menhires y poblados, que se extienden por toda la zona en unos 15 km cuadrados, que no es poco.

Lo mismo ocurre con otro de los grandes crómlech conservados, el de Avebury en el sur de Inglaterra. Este también es un crómlech compuesto, con dos crómlech más pequeños en su interior. Hoy todavía conserva el muro de protección —imagino que restaurado porque está demasiado intacto— y casi la mitad de sus menhires. Pero también el crómlech de Avebury es solo la punta del iceberg. Como vemos aquí, forma parte de un complejo mayor en donde tenemos más círculos, avenidas de menhires y túmulos artificiales.

Lo mismo ocurre con el tercero que vamos a examinar, el más conocido de todos: Stonehenge. Aquí vemos la reconstrucción de su estado original, un crómlech simple de piedras de aproximadamente un metro de alto, parecido a lo que sería el crómlech de Peraleda, pero bastante más pequeño. A esto se añadió, siglos más tarde, un templo en su interior. Este templo sufrió modificaciones para ser usado como observatorio astronómico también, como dije antes. El templo interior es la parte que mejor se conserva en la actualidad, porque estas piedras son enormes, lo que sin duda hacía muy complicado que alguien se las llevara para reutilizarlas en otra parte, mientras que las pequeñas piedras de la circunferencia exterior, como ocurrió en Peraleda, fueron desapareciendo por reutilización.

De paso, podemos comprobar qué diferente es este crómlech de nuestro dolmen de Guadalperal, que no es un crómlech sino un dolmen bajo túmulo. Y, sin embargo, su sobrenombre de "el Stonehenge español" fue lo que le catapultó a la fama mundial, pues al ser asociado a algo muy conocido, no fue complicado darlo también a conocer, y además consiguió que el periódico The Times de Londres se interesara por ello, y ese fue el pistoletazo de salida internacional. En realidad, lo que sí puede compararse a Stonehenge es el Círculo Sagrado de Peraleda, que también es un crómlech y que también pudo haber tenido, a lo mejor, alguna construcción en su interior, vete tú a saber.

Y una vez más, vemos en este mapa que Stonehenge es solo la punta del iceberg de un territorio extenso repleto de construcciones megalíticas de todo tipo. Tal vez porque fue un centro neolítico de enorme importancia o simplemente porque es la zona donde mejor se han preservado estos restos o donde mejor han sabido sacarlos a la luz. Pero fijaros en este detalle: la zona está literalmente llena de estos circulitos que están por todas partes; unos están hechos de piedra, otros son zanjas excavadas, y otros son túmulos, tierra amontonada. Los arqueólogos creen que serían tumbas colectivas. Digo yo que eso es fácil de ver: si excavas y debajo hay huesos, pues es que son tumbas; si no hay, pues sería otra cosa… ellos sabrán.

Y quedaros con esta imagen, porque más adelante vamos a volver con ello y descubrir qué tiene esto que ver con Peraleda. Spoiler: ya os adelanto que mucho. Pero ahora vamos a ver más detenidamente una de esas construcciones que rodean Stonehenge, se trata de Durrington Walls, o las murallas de Durrington, otro crómlech, de mayores dimensiones, aunque peor conservado, pues no está hecho de piedras sino de tierra. Situado a poco más de 3 km de distancia de Stonehenge, es decir, formando parte de la misma red de construcciones.

A vista de suelo o a vista de pájaro no es tan fácil darse cuenta de que estamos ante un crómlech, pero con aparatos especiales se ha podido escanear el terreno y reconstruir la estructura: un círculo que formaba una muralla con un pasillo que lo conecta con el río Avon, que pasa a su lado. También en su interior hay varios de esos pequeños círculos que hemos visto antes, y muy cerca, hacia el sur, está otro crómlech, pero este, curiosamente, no estaba tampoco hecho de piedras sino de troncos de madera. Sus restos, hasta donde yo sé, han podido ser identificados solo tras un cuidadoso proceso de excavación que confirmó lo que el escáner veía.

En esta otra foto vemos a ras de suelo la vista del crómlech de Durrington Walls y debajo, este otro crómlech de madera llamado Woodhenge, que significa eso, "círculo de madera". En su superficie se han construido tocones de hormigón para indicar los puntos donde estaban clavados los troncos originales. Los ingleses, para poner sus cosas en valor, son únicos. Esta es una reconstrucción de Durrington Walls junto al río Avon y, a su izquierda, el pequeño Woodhenge. Las dos construcciones se hallan  englobadas dentro de un círculo mucho mayor que las rodeaba. Y esta foto nos muestra una reconstrucción en 3D realizada a través de escaneos digitales, donde vemos con claridad el relieve de Durrington Walls y de Woodhenge. Volveremos luego sobre esta foto también, porque hay algo aquí muy interesante para entender el Círculo de Peraleda.

Pero ahora sigamos con Woodhenge, y vemos en esta foto el campo de tocones a ras de suelo, y aquí una posible reconstrucción de su aspecto original. Como ocurre con todas las cosas arqueológicas que no tienen textos contemporáneos, la reconstrucción de lo que falta y la indicación de la función que tenía son cosas que solo pueden deducirse a partir de los restos que encontramos y por comparación con otros restos similares encontrados en otras zonas, pero nunca pueden darse certezas. Aun así, se dan por buenas las mejores deducciones disponibles según los datos hallados. Y eso mismo es lo que estamos haciendo con el Círculo Sagrado de Peraleda, que aunque no podamos ofrecer certezas, sí tenemos datos de sobra para hacer deducciones bastante fiables y sensatas.

Aunque para los que busquen certezas, tenemos que decir que la simple arqueología muy raramente puede proporcionar una. Pero tenemos muchos otros ejemplos de grandes óvalos o círculos neolíticos, no solo marcados con piedras como Stonehenge o Los Almendros o el crómlech vecino de Totanés, en la provincia de Toledo, sino que también hay bastantes de tierra, como el de Durrington, e incluso de postes de madera, como el de Woodhenge. Los círculos de piedra, sobre todo si están cerca de una población, tienden a desaparecer por reaprovechamiento de sus piedras; los de tierra, por erosión; y los de madera, porque se pudren. En caso de desaparecer, pueden a veces dejar una huella que los expertos rastrean, como es el caso del de Woodhenge ya visto o el enorme círculo de Hindwell en Gales, que dejó cierta configuración en el paisaje que intrigó a los expertos y, al excavar, encontraron restos carbonizados de troncos de roble, 1400 troncos de 6 m de altura. Aunque lo de la altura ya no sé bien cómo lo habrán medido los expertos, pero han dejado el dato ahí. Una cosa que me parece bastante clara es que los ingleses buscan el valor de sus cosas hasta debajo de las piedras, nunca mejor dicho. Pero si círculos desaparecidos como Woodhenge o Hindwell se encontraran en España, difícilmente nadie los habría encontrado o prestado atención.

De modo que el crómlech de Peraleda podría haber sido originariamente un círculo de piedra, de tierra o de madera, pero nos inclinamos seriamente por la hipótesis del círculo de piedra porque si dicho crómlech estaba relacionado con la cultura de Guadalperal, y por tanto tiene entre 5000 y 7000 años de antigüedad, la madera nunca habría llegado a la Edad Media, la tierra habría dejado algún rastro abultado en la superficie del suelo, que no vemos, y solo la piedra habría podido perdurar durante milenios para terminar cayendo bajo la maza del picapedrero ya en la Edad Media o después, cuando perdió su utilidad.

Y ahora, recordáis todos esos circulitos pequeños que había por todos los alrededores de Stonehenge. Pues mirad con atención esta foto aérea de Peraleda. Cuando las condiciones de humedad y sequedad son las óptimas, la arqueología hace grandes descubrimientos, pues la vegetación superficial, si es poca, revela como por arte de magia estructuras de piedra y tierra removida que de otro modo sería imposible ver. Y esto es porque la hierba de la superficie estará más húmeda o más seca dependiendo de lo que tiene debajo, o dicho de otra forma, la diferente composición del subsuelo genera en la superficie condiciones de humedad también diferentes, lo que hace que los restos de un muro, por ejemplo, se muestren como marcas visibles sobre todo si es desde el aire.

Un buen ejemplo lo vemos en esta fotografía: la sequía del 2018 en Irlanda produjo esta imagen. En un sembrado vemos aparecer la marca de una gran construcción prehistórica enterrada en las cercanías del famoso dolmen de Newgrange, de más de 5,000 años de antigüedad. Aquí lo veis, demasiado restauradito, tal vez, pero enorme y precioso, y lleno siempre de turistas, que estas cosas cuando se saben explotar dan mucho dinero. Aquí podéis ver más fotos de este fenómeno, que los ingleses, que ponen nombre a todo, llaman "cropmarks", marcas en el sembrado.

Para que eso suceda, el suelo no debe estar excesivamente seco ni todo húmedo, sino en un estado intermedio que permita aflorar tanto lo seco como lo húmedo. Y la vegetación tampoco puede ser muy alta o taparía el efecto, pero si es demasiado escasa, tampoco sería suficiente para producir la imagen. Por eso ha sido providencial que esta foto aérea de Peraleda fuese sacada justo en el momento en el que podemos ver el equilibrio exacto de sequedad y humedad en un campo que han segado hace poco. Lo tenéis ahí, en la parte inferior de la fotografía, pegando con otro campo que no ha sido segado y, por tanto, no muestra el subsuelo, y al otro lado, con otro campo que no tiene hierba y, por tanto, tampoco puede crear este efecto. Este campo que se ve aquí, de color más amarillento ―vamos a acercarlo más para que se vea mejor― muestra claramente una serie de círculos de diferentes tamaños. Comparando sus dimensiones con la ermita que está a su izquierda, podemos deducir que el tamaño de estos círculos oscila entre los 8 y los 15 m de diámetro, más o menos. También podemos ver que se encuentra muy cerca del Círculo Sagrado.

Así que, si Stonehenge es un crómlech rodeado de circulitos, el círculo sagrado de Peraleda no se queda en eso atrás tampoco. Sigue el mismo prototipo que el crómlech inglés.

6-    EL CROMLECH DE PERALEDA

Y por último, vamos a comentar ahora sobre una de las objeciones que se ponen a que el Círculo Sagrado de Peraleda fuese, al menos en origen, realmente un crómlech del Paleolítico o del Neolítico.

Si vemos nuestro círculo a vista de pájaro, parece que se encuentra sobre una planicie, como Stonehenge o Los Almendros, o todos los demás crómlech que hay. Pero quien conoce el terreno sabe que Peraleda está construida sobre tres cerros, y el Círculo Sagrado está en una ladera que se haya partida entre dos de ellos, de modo que de plano no tiene nada. Pero realmente, ¿todos los crómlech se hallan en terreno llano? Bueno, no exactamente en realidad, aunque la imagen típica que tenemos de los círculos de piedra es sobre planicie. Pero hay muchos casos en los que no es así. Por ejemplo, el que vimos antes en Er Lannic, en Francia, construido sobre una ladera junto al mar, que con el tiempo se ha hundido parcialmente. Pero para ver el ejemplo que más nos interesa, tenemos que regresar al crómlech de Durrington Walls, el que estaba en las proximidades de Stonehenge.

El 3D de Durrington es casi como el que tiene el suelo de Peraleda, de modo que nos va a permitir muy bien hacernos una mejor idea del relieve de nuestro Círculo Sagrado, porque casi palmo a palmo coincide con este inglés, aunque a una escala menor. Aquí está la foto del escaneo tridimensional de Durrington Walls. Los nombres en verde nos sirven para situarnos en lo que sería el espacio equivalente en Peraleda. Abajo tenemos las escuelas y la ermita del Cristo. A la izquierda está el Cerro de la Cruz y el olivar de Caena. Al norte está el Cerro del Rollo y la iglesia, y cruzando el círculo de lado a lado en amarillo tenemos la calle del Señor, de modo parecido a como en Durrington cruza la carretera.

Una vez situados, quienes conocemos el relieve de las calles de Peraleda podemos visualizar el Círculo sin las casas actuales y verlo en su limpieza original. Cada puerta del círculo la hemos marcado con una circunferencia. Empecemos por la derecha, la Puerta de Oropesa, que como hemos visto se encuentra en la plazuela de Greros, justo en la torrentera que recoge las aguas de los cerros de la Cruz y del Rollo y que atraviesa todo el Círculo hasta ir a unirse con las aguas que bajan por la cuesta del Cristo y por la calle Peligros y desembocar, como hemos visto antes, en esa vaguada que durante meses era una charca y un barrizal, tanto como para sumergir el menhir de cazoletas del que hablamos anteriormente.

En esta otra imagen, donde marcamos las torrenteras por donde baja el agua, se puede comprender mucho mejor por qué la Puerta de Oropesa se encharcaba tanto, pues todo acababa llegando allí, y no olvidemos que por entonces llovía bastante más que ahora. Ahora, desde esta puerta vamos a subir por la Cuesta del Cristo, que al igual que ocurre en este 3D es la parte más empinada de nuestro círculo, hasta la ermita, donde la cuesta desaparece y tenemos un trozo casi plano hasta la Puerta del Cristo, que estaba en la bocacalle de la calle del Señor. Allí comienza otra subida por la calle Belchite, aunque ya menos empinada, hasta llegar a la Puerta de Belvís, en el principio de Gabriel y Galán, donde se cruza la calle de la Cruz con la que va al olivar de Caena.

Desde la Puerta de Belvís hasta la Puerta de Santa María, el terreno se hace llano y poco a poco empieza a convertirse en cuesta abajo, hasta llegar a la Puerta de Santa María, en la plazuela del antiguo pilón, hoy fuente. Y desde allí, la cuesta se vuelve abrupta, cruzando por segunda vez la calle del Señor y empinándose aún más hasta la Puerta de Oropesa, tal como vemos también que ocurre en este relieve de Durrington.

El interior del Círculo Sagrado tiene un relieve también casi idéntico al que vemos en Durrington, bajando buena parte de las aguas hacia el Centrum para después allí canalizarse por la calle de Portugal hasta la Puerta de Oropesa y allí se remansaban parcialmente para continuar luego calle abajo en dirección a la Casa de la cultura. Aunque solo hasta llegar a la alcantarilla de enfrente de la quesería, donde vimos que está hoy recolocado el menhir de las cazoletas que aparecería bajo el suelo de la Puerta de Oropesa.

De esta manera, el mapa tridimensional del círculo de Durrington nos ha servido para conocer mejor el círculo sagrado de Peraleda y su relieve, además de maravillarnos por las coincidencias. Pero también nos sirve como argumento para todos los que piensan que un verdadero crómlech prehistórico no puede estar situado en una orografía tan poco llana como el de Peraleda. El de Durrington es del Neolítico y su geografía es prácticamente exacta la nuestra. Si ellos pueden, nosotros también.

Sin embargo, las murallas de Durrington nos permiten lanzar una hipótesis más, imposible de comprobar, pero que tiene mucho sentido. Los hombres del Neolítico que habitaron Gran Bretaña no entraron allí por el Canal de la Mancha, como antes se creía, sino que navegaron desde el norte de España, y así lo han demostrado con claridad recientes estudios genéticos. Por lo tanto, en cierto modo podemos decir que los constructores de Stonehenge y las murallas de Durrington son españoles, o al menos descendientes que conservaban más o menos la misma cultura y la misma religión, pues en esa época, las cosas casi no cambiaban con el paso de los siglos.

Partiendo de esa base, podemos buscar paralelismos entre los constructores de Durrington y los del Círculo de Peraleda. El hecho de que ambos círculos tengan una orografía muy similar puede que no sea pura casualidad. Ciertamente, en ambos casos, el relieve del suelo era el que era y ya estaba allí; no lo construyeron ellos. Pero si ambos grupos humanos venían de la misma cultura y tenían la misma cosa en mente, entonces puede que ambos buscaran el mismo tipo de terreno para construir allí su círculo.

Hemos visto antes que, según dice la enciclopedia, la decoración de cazoletas a menudo aparece relacionada con cultos acuáticos, deidades de las aguas. Ciertamente, en el dolmen de Guadalperal, donde encontramos un menhir con cazoletas, hay relación con el agua. Por eso, el menhir de la entrada tiene esculpido un río y el dolmen en sí se encuentra a la orilla del Tajo, mirando a sus aguas. Tal vez esa sea la clave para relacionar Durrington y Peraleda: el culto a la deidad de las aguas.

Hemos visto que el círculo de Durrington, como el de Guadalperal, también tiene un pasillo que lo conecta al río Avon, que pasa a su lado. Pero sobre todo, al igual que Peraleda, está construido no en un llano, sino sobre una pronunciada vaguada que, en forma de embudo, recoge las aguas de los alrededores y las concentra en su salida, de donde van por el pasillo al río. Lo mismo ocurre en Peraleda. Esa misma vaguada recoge las aguas de la zona y las concentra todas en lo que luego sería la puerta de Oropesa, para desde allí dirigirlas a lo que hoy sería la alcantarilla frente a la quesería.

Si ese era el efecto buscado, el relieve no sería un estorbo para el Círculo, sino su razón de ser. Tal vez el crómlech de Peraleda, como el de Durrington, tendría un pasillo en su entrada principal y única, que estaría en la Puerta de Oropesa, o sea, Greros. Y en ese caso, siendo esa la puerta de entrada al Círculo, tiene más lógica aún que el menhir labrado de cazoleta se encontrara, como ya habíamos supuesto, en esa entrada, cumpliendo la misma función que el único menhir de cazoletas que hay en el dolmen de Guadalperal, que también se encuentra a la entrada de la cámara interior.

Sería esa la piedra más sagrada y, por tanto, tiene sentido que en ella se grabara el dibujo de la deidad asociada ―que pensándolo mejor, puede que no sea una vaca, sino un toro, aunque puede ser cualquier cosa que tenga cuernos― y, aunque por aquí no hay hoy animales con cuernos asociados al agua, pudiera tratarse de algún mito religioso donde toro y agua estuviesen asociados o… qué sabremos nosotros. Pero también podría ser una representación esquemática de una diosa de la fertilidad, como otras diosas con cuernos que encontramos sobre todo a partir del Neolítico. Y como la fertilidad de la tierra está relacionada con la lluvia, pudiera ser también una deidad de las aguas. En el oeste de España, se calcula que llovía por entonces casi el doble que en la actualidad. Así que esta vaguada sería un buen indicador de los periodos secos y los húmedos. Más aún, teniendo en cuenta que la piedra es bastante plana, puede que no fuera un menhir puesto en pie, sino la losa superior de un altar donde las cazoletas actuarían recogiendo el agua de lluvia.

Todos son suposiciones, pero la idea de que el crómlech de Peraleda tuviese una puerta de entrada con una piedra sagrada labrada cobra mucha más fuerza. Aunque, si esto es realmente así, entonces esta piedra, como el menhir esculturado de Guadalperal, sería una piedra única en el Círculo, la más sagrada, y por tanto no nos estaría diciendo gran cosa sobre cómo pudieron ser el resto de las piedras que formaban el círculo, si grandes o pequeñas. Aunque eso ya tiene poca importancia.

La idea de que el crómlech fuese un lugar sagrado dedicado a la deidad de las aguas también es compatible con el hecho de que pudiera estar ya orientado hacia el lugar de Santa María, donde está la Fuente del Borbollón con sus aguas medicinales, que sería el lugar donde habitase ese toro o deidad del menhir. Pero, por otra parte, de ser correcto que nuestro Círculo tenía una única entrada, confirmaría la hipótesis de que las cuatro puertas que orientan el Círculo hacia Santa María serían ya una modificación medieval. En ese caso, el círculo pagano sería un círculo sagrado dedicado a la deidad de las aguas, con una sola puerta en el desagüe de la vaguada, y el cristianismo lo modificaría para convertirlo en un círculo sagrado orientado hacia el lugar en donde se apareció Santa María.

De todas formas, Durrington inevitablemente también es terreno de varias hipótesis diferentes y algunas muy distintas que intentan explicar los datos que tienen y mejorarlas con los datos nuevos que van encontrando. Ahora parece que en una segunda fase abrieron cuatro puertas y construyeron casas en su interior, lo cual, por puro azar, lo relacionaría también con la evolución del de Peraleda, aunque muchos siglos antes. También se abre con fuerza la hipótesis de que tenía construcciones orientadas hacia fenómenos astronómicos. Así algunos consideran, aunque otros no están en absoluto de acuerdo, que si Stonehenge pudo ser la esfera de los muertos, Durrington sería la esfera de los vivos, y que largas procesiones rituales se llevarían a cabo entre ambos círculos. También eso sería posible en Peraleda, siendo nuestro Círculo la esfera de los vivos, de la energía que da vida, y el Dolmen de Guadalperal, que no deja de ser en parte una tumba colectiva, sería la esfera de los muertos.

Y con esto, terminamos nuestra lista de argumentos. Solo falta señalar que cuando en este vídeo o el vídeo anterior doy datos documentales, estoy haciendo alusión a documentos de los cuales poseo copia o, al menos, la referencia al original, y que el ritual que asumo que se practicaba en este círculo en la antigüedad o, al menos, en la Edad Media, no es ningún ritual inventado ni desconocido. Es el llamado "circumambulatio", muy practicado por los orientales, pero también lo era por los antiguos paganos europeos, de modo que si el Círculo Sagrado ya era sagrado en el Paleolítico o el Neolítico, es posible que lo practicaran, al menos a partir de cierta época, y que el cristianismo simplemente heredara dicha práctica local al resignificarlo.

El ejemplo más conocido de este ritual son las vueltas en círculo alrededor de la Kaaba en las peregrinaciones musulmanas a La Meca. Pero también en la religión cristiana se dan muchos casos: tenemos, por ejemplo, el "circumambulatio" alrededor de la tumba de Cristo en Jerusalén, o las tres vueltas alrededor de la iglesia el domingo de Pascua, o en la ceremonia del bautismo en algunas Iglesias ortodoxas. También en los laberintos circulares de las catedrales francesas o en peregrinaciones tan masivas como la de Itatí en Argentina, donde al llegar a una gran plaza circular antes de ir al Santuario de la Virgen, los peregrinos dan vueltas como acto de purificación.

7-    CONCLUSIÓN

Conclusión, por todos estos datos es por lo que me inclino a pensar que el Círculo Sagrado de Peraleda tiene su origen en un crómlech Paleolítico o Neolítico asociado a la cultura que construyó el dolmen de Guadalperal hace varios miles de años, y que ya tuvo un sentido sagrado desde el principio. Aunque no sabemos si por entonces estaba también conectado con el lugar de Santa María, o más probablemente su conexión con Santa María fuese una reorientación posterior, en tiempos de los visigodos o incluso más tarde, cuando los cristianos repoblaron la zona tras la desolación árabe. Al encontrarse este círculo en un nudo de varias rutas y peregrinaciones, es más que probable que fuese utilizado desde antiguo ―o al menos luego por los peregrinos cristianos― como un círculo propicio para el ritual de purificación que tantas veces vemos en círculos situados en otras rutas de peregrinos.

Es por este motivo que la asociación cultural Raíces de Peraleda se ha esforzado tanto en reconstruir la historia del Círculo Sagrado y señalizarlo debidamente con paneles informativos, placas y flechas en el suelo marcando el recorrido a partir del ayuntamiento situado en la plaza de España. Y esperamos que algo tan curioso y al mismo tiempo tan importante desde el punto de vista histórico y arqueológico sea capaz de atraer a visitantes curiosos, a devotos peregrinos y a los buscadores del misticismo y los campos de energía que acuden a lugares como este buscando la unión con las fuerzas de la naturaleza antes de marchar, ya debidamente purificados, a la fuente de donde procede esa energía o sacralidad que, como ya explicamos en el vídeo anterior, se encuentra, como no, a unos 5 km al noroeste del Círculo Sagrado, bajo las ruinas de la iglesia de Santa María.

Sirva también este estudio para reivindicar y poner en valor dichas ruinas, que habiendo sido iglesia tan importante para toda la comarca, por este y otros motivos, no permitan las autoridades que siga desmoronándose y cayendo en el olvido.

Ahí queda la reflexión.

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Apóyanos con tu firma para salvar el Dolmen de Guadalperal y también para salvar el retablo esgrafiado de Peraleda.

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