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-ante

-ante
Atribución de imagen: Angel Castaño con IA Dall-e

También: -anta, -ente, Participio presente

El participio presente de los verbos era aún muy frecuente en la Edad Media y funcionaban habitualmente como adjetivos verbales equivalentes a una oración de relativo (el caballero andante = el caballero que anda; el niño pensante = el niño que está pensando). A partir del XVI los verbos fueron perdiendo esta forma, no podemos ya decir, por ejemplo, la mujer *comiente (que come). Sin embargo hay muchos de estos participios presentes que han sobrevivido en forma de sustantivos (cantante, escribiente, teniente, vigilante...) o de adjetivos (el sol saliente, la bella durmiente, el holandés errante, el rico pudiente, la criada diligente...). En cualquier caso, estas formas terminan siempre en -E y no cambian de género, sirven igual para masculino que para femenino (un teniente, una teniente, un niño sonriente, una niña sonriente).

La peculiaridad del peraleo es que en la mayoría de estos casos sí existe una forma diferente para el femenino, terminada en -A, como es el caso de ayudante y ayudanta, y muchas otras (gobernanta, manejanta, estudianta, vigilanta), aunque normalmente no se usa para designar una profesión sino una cualidad del carácter. Asi un vigilante era el hombre que cobraba por vigilar, pero una vigilanta era una mujer que controlaba mucho lo que los demás hacían. Esto es simplemente porque la mayoría de esas profesiones no eran realizadas por mujeres. En el caso de que sí fuera una profesión solía usarse la forma invariable (una cantante, pero no *cantanta, y se podía decir una estudianta, pero también una estudiante) y como las mujeres podían ser llamadas según la profesión de su marido, igual que cartera era la mujer del cartero, tenienta era la mujer del teniente.

También se da el caso de palabras de estas procedentes de un participio presente que se usan en peraleo pero no en español (cascante/cascanta, en español parlanchín) y otras habituales en español que no se usan en peraleo (agobiante, en peraleo ajinoso/ajinosa).

Salvo excepciones, los participios presente terminados en -ante suelen tener femenido en peraleo, al menos si se refiere a personas (tunante/tunanta, bergante/berganta, manejante/manejanta), pero raramente si terminan en -ente (viviente, pudiente, saliente, entrante), salvo cuando se trata de "la mujer de", como ya hemos dicho (la tenienta). Esto en cuanto a las palabras que se usaban en nuestro dialecto, porque otras palabras que se han incorporado recientemente del estándar se usan del mismo modo que en el estándar.

 

Comentarios:

En realidad esto no es una innovación de nuestro dialecto, sino una característica que en el estándar es muy minoritaria y en el peraleo es mucho más frecuente, pues en español tenemos algunas de estas palabras, muy pocas, que también presentan femenino, como: él es un liante; ella es muy lianta, siendo ambas formas en origen un participio presente del verbo liar, o sirviente y sirvienta, del verbo servir.

Ver palabras relacionadas: Gramática Morfología Prefijos y sufijos

Origen: Latín. Nos viene del castellano antiguo. Es castellano con variación de forma.

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