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Memorias de Teresa Jiménez Soto (Teresa Jiménez Soto) Grabación del 20/08/2017

Tere Jiménez Soto nos cuenta cómo era su vida y la vida de los peraleos a mediados del siglo XX.

Peraleda de la Mata, Cáceres, España.

- Estamos a 20 del 8 de 2017. Tú te llamas, tía,...
María Teresa Jiménez Soto.
- ¿Cuántos años?
77
- ¿Dónde nacistes y en qué familia y eso?
En la familia de Benjamín Jiménez y Enriqueta Soto.
- ¿Dónde vivíais?
Vivíamos en... en esa casa, bueno, ¿cómo se llama esa plaz-, esa calle pa arriba?
- Serafiness
No, yo esa es la de tía Antonia, es donde yo nací en... donde mi madre ha estao viviendo siempre.
- Que era, era el General Franco.
General Franco, era entonces esa, Avenida del General Franco.
- La que baja al... No

- La que viene de aquí.
La que parte de aqu- parte de aquí a la carretera.
- Hasta la carretera, era.
Sí, pero ahora se llama, ¿cómo se llama?
- 2/ Gener-
Ahora ess Avenida de...
- Avenida Extremadura esta, ¿no?
- Avenida de Extremadura, sí.
Avenida de Extremadura. Ahora se- Avenida- pero entonces se llamaba...
- ¿Tú naciste en qué año?
En el 40. Entonces se llamaba Avenida del General Franco.
- O sea que tú nacistes ahí donde la casa de tu madre...
- 2/ donde la cochera. De mi madre donde enfre- enfrente de donde está el palque de los niños ahora.
- Mhm, la Plaza de la Fuente, me parece que se llamaba.
- 2/ De los Caños
De los Caños. La Fuente de los Caños se llama ahora.
- ¿Y qué- qué hermanos teníais?
Jesúss... solamente ese. Jesús y yo. Yo la mayor y nos llevábamos 5 añoss. Mi helmano y yo.
- ¿Qué primeros recuerdos tienes tú?
De niña, ¿qué recuerdos? Si entonces había mu pocos recuerdos de niña. Recuerdo que, viviendo en esa casa se murió mi abuela y entonces nos fuimos a vivil donde hemos estao viviendo to la vida, ahí en la casa que tiene ahora mi Lorena, que era de mi abuelo, y al morisse mi abuela, pos dijeron, como vivía entonces mi tio Ramón que estaba enfermo del- padecía del corazón, y se quedó mi abuelo solo con él, pues... dijeron las hermanas que se fuera mi madre, que era la mayor a vivir allí con mi abuelo, y nos vinimos ahí donde hemos estao viviendo siempre, donde vive ahora Lorena. Serafines, que se llama esa calle, ¿no? Y ahí, pos ahí me casé....
- ¿Cómo tomastes la Comunión y...?
Ah, sí.
- Y esas historias que te sabes.
Te voy a decil cómo tomé la Comunión. Iba a tomal la Comunión en mayo, y mi abuela se murió en diciembre. ¿Y cómo iba a tomal yo luego la Comunión de blanco? Pos la tomé con un vestido negro con unas pintitas blancas. Fui a tomal la Comunión y me di- poqque entoces decían las madres, cuando tomes la- poqque entoces no se hacía lo que ahora. Ibâmos nosotros solas, tomábamos la Comunión y ya está. Y d-
+++ +++ las madres...
Irían a lo mejó las madres, pero na más que las madres, se tomaba la Comunión y nos- no había estos banquetes que hay ahora. Y mi madre, como se había muelto mi abuela pos mi madre decía que ella no iba a misa conmigo, y me fui yo sola y me... entonces decían “cuando tomes la Comunión te vienes... pa que nos dieran un poquito de agua pa que se pasara la sagrada folma, y a mí me dijo mi madre, “cuando tomes la Comunión vienes, que bebas una poquita de agua”. Yo fui a tomal la Comunión sola, cuando la... cuando la tomé, me fui, al entrar en casa empieza mi madre, “aah, madre, si la viera mi madre tomal la Comunión”. Yo di media vuelta, digo, después que estoy sola, mi madre empieza ahora a lloral, me salí atacando y Mari Luz y Lola, que la tomaron entoces, pos iban de blanco iban- y andaban pol to las calles dando saltos con los vestidos y yo detrás de ellas.
- 2/ Tú de negro.
Hasta que me cansé de dal la vuelta, digo, “ya habrá dejao mi madre de llorar”, y fui a casa y ya está. Me quitaron el vestido negro, me pusieron otro, polque entoces se ponía- yo tenía die- ocho o diess años cuando se murió mi abuela, pero nos ponían de luto hasta los dientess, polque yo estu-
- ¿+++ cuánto tiempo te ponían de luto?
Un año. Un +++.
- 2/ ¿las niñas también?
O tress años, vestían +++. No, no. Eso era pa los- cuando los padres y las madres. Yo tuve un año luto pol mi abuela Aurora, y luego a los tress años de morisse mi abuela Aurora se murió mi tio Ramón, y le tuve otro año. Y entonces cuando mi tio Ramón me pusieron de luto y un velo negro pa salir a la calle, no salía sin, sin el velo, poqque mi madre no salía de casa ni queriendo, y yo, pos a tos los recaos con el velo. Si iba a las tiendas y me decían “ay tu tío, el pobrecito”, empezaba a lloral y salía otra vez corriendo pa casa y ya est-.

Y otro añito estuve de… de luto pom mi tio Ramón, entonces es que era... Así es que yo se lo digo muchas veces. Ah, y luego cuando iba a tomal mi Ana la Comunión, se puso, le dio a mi padre como un paralís, que se decía entonces. Un... un ictus, que se dice ahora. Y decía mi padre, me acuerdo, dice “si me pasa a mí algo, Enriqueta, no hagas con, con Ana igual que hicistes con su madre, que tomó la Comunión de luto”. Y, yo le dije a mi padre, digo, “no te preocupes padre. Lo siento mucho si te mueres como mi padre que es, pero mi hija no toma la Comunión de luto. Porque no”. Amos, no le pasó na luego al pobrecito pero él se mataba diciendo “no consientas que pongan a tu hija de negro, polque me muera yo”, digo no, no, no, “tú si te mueres, vete tranquilo, que, que Ana toma la Comunión de- entoces los lutos eran así, así es que luego-
- ¿Por los abuelos y tíos era un año, por los padres tres años?
Pol los padres tress años o más. Polque yo me acuerdo que se murió mi tio Justino, y mi Maris, pobrecita, que se iba a casar entocess, dice mi tia Carmen que ella no se casa de blanco, que se ha muelto su padre y que ella se casa de... de negro. Y dice mi tia Antonia, “ella no se casa de negro aunque la tenga yo que comprar el vestido blanco”, pero ella-, “ella se casa de-“, ahí hubo un debate, y ya pol fin la compraron el vestido blanco pa casalse, pero se llevó su madre el vestid- el traje negro en una bolsa de plástico, y cuando se acabó el banquete...
- Se lo plantó.
la dijo su madre, “venga hija, entra ahí en un servicio ande sea, quítate ese vestido blanco y ponte de luto pol tu padre”, y la pobrecita mía era tan buena, que no se puso el vestido blanco na más que pa casárse, luego enseguida se- entonces era así la vida y ya está. Tress años.

Mi Pepa era así, y dice no sé- quien dijo, dice “cómo no se quita esta niña el vestido negro pa la boda de su helmana”, y dice mi tia Calmen que de eso nada. Así es que Pepa así, con un vestido negro a la boda de su helmana. Entonces era así la vida y... y así la hemos ido...

- Y e- y en el tiempo de luto qué, ¿qué cosas se podían hacer o no se podían hacer...?

No, no no. No salían a ningún sitio hasta que... hacía el padre pol lo menos doss años. Luego ya salían un poquito poray, pero no salían de casa, y con... sus mediass, negras, y un pañuelo ataos así, así salían. [ruido al abrir el abanico]. Ahora será poco pero, antes de serí- sería mucho, pero ahora quizá sea demasiao de poco. Y así era la vida.

- ¿Y de niña tú qué hacías, tú fuistes a la escuela...?
De niña, pos sí, a la escuela. Salíamos de la escuela, que era Doña Felis la...
- ¿A qué, a qué edad empezastes a ir...?
¿Qué edad éramos cuando Doña Petra? Que tuviéramos seis o siete años, ¿no? Por ahí sería, sí. Y era la escuela ahí donde está ahora los pisos de Evarista. Ahí era la escuela, y era una que se llamaba Doña Petra. Y luego ya, mmm, a los 14 años nos subían con Doña Felis, ahí donde está ahora el Hogal. Y teniâmos que ir en los recreos a ver a Doña Petra, a saludal-la hasta que, cierto tiempo llegó y luego ya no íbamos, pero al principio íbamos a salu- en los recreos a saludar a Doña Petra.
- ¿Pero porque... porque queríais vosotras o porque...?
Claro, no, po-, hombre, queríamos nosotros, pero también decía Doña Petra que teniâmos que ir un tiempo a saludal-la por el tiempo qu- y nosotros el recreo, “que tenemos que ir a Doña Petra”.
- Ella ya estaba jubilada, ¿no?
Doña Petra no, estaba dando todavía clase, pero ella la gustaba mucho que la recordáramos y que fuéramos a... a vel-la, ¿me entiendes?, luego ya con el tiempo pos hala. Así es que ahí con Doña Feli, yo... como tenía entonces mi madre los güéspedes, pues cuando la hacía falta pos me sacaba, polque si teniâmos los huéspedes pa ganar una peseta, ¿iba a buscar una mujel polque yo viniera a la escuela? Pos nada, me sacaba, cuando se iban los güespes me volvía otra vez a... Así es que yo me reía con Jesús y con Ángela polque, cuando los tenían los deberes decía, “abuela, ¿y tú cómo hacías esto? Abuela” y yo, “que yo no lo sé eso, hijo, que no lo sé”, “abuela ¿y tú...?”, y ya me dice un día Jesús “abuela, pos entonces no sabes na, ¿es que no fuistes a la escuela?”, digo, “pos casi no”. A to le decía que no, diriâ, “pos vaya un ceporro de abuela que tengo”. Y ya me mira un día y dice, “abuela, ¿es que tú no fuistes a la escuela?, polque es que no sabes na”, digo, “pos casi que no, así es que no me lo preguntes tanto hijo polque yo no sé ayudatte a eso”. Y así era la vida.

- ¿Y pagabas y...?
No, no, no.
- ¿La escuela era gratis?
La escuela era gratis.
- ¿La pagaba el Ayuntamiento?
Si ahí en esas escuelas tamién los dio, mmm, a los pábbulos los dio tu madre, donde está ahora el...
- El Hogar.
El Hogal del Pensionista, ¿sí?, ¿sabes la que era la puerta? Esa puelta que hay, que es como una puelta falsa ahora, ¿sabes? en esas escaleras. Ahí dio tu madre clase. Que no fuera mucho tiempo, pero ahí. Dice-
- Ahí, ahí iba yo a párvulos. Primero de párvulos estaba en las escaleras que dices y segundo de párvulos esta donde la entrada del Hogar ahora.
Bueno, pos...
- Y la, y la otra entrada del lao de allá, eso era un cuartucho que había una habitación y ahí pa proyecciones y eso.
Sí, sí, sí.
- 2/ lo tenían habilitao.
Y salías al recreo, y tú jugabas a la tanga o a la comba. No había otra cosa. Y salías pol la tarde, pol la tarde... porque había pol la mañana y pol la tarde, la escuela, entrabas a las 3 hasta las 5. Y llegaban a... decîâmos, “¿madre, que hay de bocaíllo?” polque entoces no se- ahora se dice “la merienda” pero entoces se de- se decía “el bocaíllo”, y decían las madres, la mía, “mira a ver lo que hay en la lacena”. Había unas lacenas, que tú te acordarás, en las cocinas.
- 2/ En las esquinas.
Tú verás, de sobra sabía mi madre lo que había en las- en la lacena, pero me decían, “yo no sé, ahí está el pan”, polque entonces se masaba. ¿Tú lo conocistes eso?
- No.
Que se masaba, y cuando se acababa se- se metía en un cesto, y cuando estábamos comiendo, decía a lo mejol tu madre, “eh, que se acabao el pan, hija, ves a por uno al cesto”, y a lo mejor venías diciendo, “madre, pos ya no hay más que uno”. “Ay, pos hay que masal mañana, vete a buscal la lúa”.
- ¿La lúa?
La lúa era... que ahora lo llaman el, eso madre, o cómo se llama. Sí, era, era como un trozo de masa que cuando masabas se apattaba, y la- y allí las vecinas se las pedías unas a otras y te decía tu madre, “ves encá la tia Fulana a ver si tiene la lúa, ves en ca tia-“, polque esa es la que tenían que echal pa cuando masaban ellas, y luego ellas cuando masaban, pos apaltaban otra pa que- pa cuando te la fueran a pedir, “que me dé usté la lúa”, la tuviera. Ella la llamaba...
- Masa, masa con levadura.
De masa con levadura, claro. Y luego masaban y... teniâmos nosotros, que yo no se el-, Lorena y estas lo mismo la han tirao, una máquina... masabas en casa, y teniâmos una máquina de estas, yo no sé si tú te acuerdas [- Sí] que se daba con unos rodillos...
- Dos rodillos +++
Y masabas. E ibas ancá el tio Isabelo, “que hemos masao hoy, que caliente usté el holno que hemos masao”. Y el tio ese, luego iba Mezcedes a por loss... a por el pan, a por los tableros, lo metías en una cama y los arrop-, porque tenía que estal caliente hasta que iban a por él...
- ¿En una cama de verdad de dormir?
En una cama de verdá, una cama que... que tenías a lo mejol sin usal, pos allí en, en unas sábanas blancas según iban masando la ibas echando en los tableros, pero metías en los tableros, arropaos pa que no- ¿no te acuerdas tú de eso? [- Sí hombre] pa que no se pasara. Luego Mezcedes cuando estaba, el... holno caliente, pos iban a...
- ¿Mercedes la panadera?
Mezcedes a-, iba a por un, un tablero, y si teniâmos dos, pos a mí me ponía mi madre una rodilla y llevaba el tablero. El día que llevaba buen equilibrio llegaban bien, y el día que no, “ay, que se caen por atrás, ¡ladrona!, ya est-, ya est-“. Y esa era la vida.
- ¿Una rodilla en la cabeza?
Una rodilla en la cabeza. Y luego ya te estabas allí con un ce-, no, que venías a casa a soltar el tablero, y te ibas con un cesto hasta que se, lo sacaba el tio Isabelo, me lo ponías un... tenían como un sello, cada una con el nombre suyo, y como no era lo… lo mío, por ejemplo, que no... era solo, que había de otras dos o tres, pos allí estaba, oy, “este pan es de Enriqueta, toma, que este pan no es mío, este es el tuyo, este es el de Consuelo.
-2/ +++ o rayas.
Ah, pos ese de Consuelo es el mío”, o rayas, y así no nos traíamos ninguno na de otra,
- marcas o...
na más que se pon-, le cogías, y hala. Y el último cacho... estaba bueno el último cacho, pero allí no se estropeaba, no se estropeaba na. Y esa era, esa era la vida.

Y lue-, luego, tu abuelo, estaba aquí de electricista, claro. ¿Tú conocistes dónde estaba la... la casa de la luz?
- Allí al lao de la casa del teléfono.
Donde está ahora Baudilio.
- Sí hombre, lo que hay ahí…
- Al lao del corral de mi abuelo Nino.
Al lao del corral de tu abuela.
- 2/ Está ahí la caseta toavía.
Y claro, salías de la escuela, te cogías el bocaíllo como, con lo que hubiera, el cacho de pan y te veniâs a la plaza a jugar a la tanga o a jugar al ese, y te decían las madres, “Cuando el tio Nicolás vaya a dal la luss, y esté la luz en las calles, aquí te quiero, ¿eh?”. Si es que te estabas jugando y estabas, y unas lucecinas que había como candiles.
- 2/ Me acuerdo yo de esas.
Estabas pendiente de, de cuando se encendiera la luz, “Ay que ya se ha encendío la luz”, allí no quedaba un muchacho ni medio ni na en la plaza. Cada uno a su casa polque si no ya sabes lo que te-, no es como ahora que estamos a lo silvestre. Y a mí me mandaba mi madre a pol la leche encá mi tia Carmen, y a lo mejor si me encontraba con Luís, que andaba detrás de mí y me paraba un poco me decía mi madre, que eso también era una polquería, escupían y decían, “antes de que se, se seque esta escupinaza, tienes que estal aquí”. [- ha ha ha]. No es mentira, te lo estoy contando como era. Coño, no te dabas prisa ni na, con lo poco que se tardaba en... [- en secá], en secar. Y si tardabas un poco más se ponía tu madre, “¡pero tú tienes vergüenza!, pero habelme dejao a mí con to esta gente aquí haciendo la cena y tú, que tienes que ponel la mesa, ¡pero pos tú tienes velgüenza y tal”. ¿Y qué decías? Callaíta sin rechistar, polque encima te soltaban... un “bosocanroco” [?]. Y así era la vida de antes, que creíamos que no nos querían pero nos querían demasiado, más que ahora. ¿Me entiendes? Así es que esa era la vida. Luego ya se hizo novio mío, mi padre estaba en Francia, iban a pedil la entrada, que los dan una vergüen- ya no, polque ya decamino se va la gente a vivir juntos. Y ya está. Vino mi padre de Francia, se fue a la mili, ¿allí cuántos años, cuánto tiempo estuviste?
- 18 meses más o menos.
Luego, con na más que venían de la mili, al año siguiente te casabas y hala, to eso era la vida que...
- Y cuándo venías de la mili, ¿qué edad tenías?
Yo me- nosotros teniâmos 24 cuando nos casamos.
- Yo me, me licencié en julio. Me acuerdo muy bien porque, luego en septiembre cumplí los ventitress, para poderme sacar el carné de primera. Por eso yo me acuerdo de esa fecha, en julio del... del sesenta y tress... me vine de la mili.
- ¿Por los 23, pol los 24, era...?
Unos Calnavales...
- ¿Y tú tenías...?
Igual, si somos del mismo tiempo, somos quintos. Un año que sacamos una estudiantina en los Calnavales, y se muere una tía mía. Yo no sé si tú conocistes a mi tio Enrique el Correo, era una helmana de mi abuelo, que se murió una semana o dos antes de los Calnavales. Y ice mi madre que yo no salgo. Que no salgo y que no salgo y teniâ la ropa de los Carnavales ya hecha, las marineras. Pos yo me escapé, yo no sé ande me vistieron, y me fui y hice la estudiantina, y cuando llegué, pos pagué la estudiantina, pero salí a la estudiantina. Y e- era, era una helmana de mi abuelo, pero entonces es que los lutos eran sagradoss. Y hast-  así era la vida. Y la de tu madre, poqque éramos toas de, toas amigas. Pero nos lo pasábamos mu bien.

Me acuerdo que era los Calnavales tres díass, Domingo Calnaval, Lunes, que se vestía la gente de gitana, y Maltes a recogel los huevos. Y el miélcoles nos íbamos al puente a comelnos las meriendas, que se llamaba. Y lo que sobraba...
- ¿Qué puente, a qué puente? ¿Al del Tajo?
En es- este que está hecho ahora no, el viejo.
- 2/ Sí, sí.
El del Tajo. Allí era pa- allí nos íbamos to las cuadrillas, ¿veldá?
- To esa zona ahí.
Andando con los cestoss de la mano, y a lo mejor le cogía yo, o le cogía este, y lass otras salían corriendo, “eh, no corráis, que tenís que cogel ahora el cesto”. Salían corriendo, “pos yo aquí dejo el cesto, la que la toque ahora que vaya a cogel-le, y si no ahí se queda”. Coño, pol la cuenta que traía, y así hasta que llegábamos a... Y si algún amigo, me acuerdo una vez que comprábamos las naranjas, si éramos diez, pos diez naranjas. Íban contáss. Y este- Vidal Parras, tu tío, una vez el hombre llevaría hambre y comió una... Nosotros que le vemos que se está comiendo la... no le matamos de miserico-. “Pos ya sabes que te tienes que quedar sin ella”. Hombre, y luego comimos, y toas comiéndonos la naranja y Vidal allí mirándonos polque ya se la había comío antes. Pero, pero se pas- se pasaba mu bien. Y luego al otro día, el día de La Sobra, lo que sobraba i- íbamos a las sobras, que entoces, como no vivíamos nosotros ya en esta casa de mi madre, que vivíamos donde mi tía Antonia, pos ahí hacíamos las meriendas y las cosas, que no había nadie. Y me lo decía Aladina el otro día, deciâ, “¿te acuerdas?, que teniâmos ya, habiâmos frito más güevos y más cosas pa comer allí tos juntos. Y Chon, Chon la que está casá con, con Miguel, la que estaba casá con Miguel, este... de la joyería, una amiga nuestra, pues llegamos, y pasó como Vidal. Pues fue a cogel nosequé, y nosotros que la vemos, “hala, hala, a cog- a cogélselo. Pos esa tacaja [sic.] que has cogío, ya sabes que no la tienes que cogel luego. Y decía Chon, “Oy madre, pos la suerto, pos la suelto. Por una tajá”. La suerta, y luego al poco rato va a cogel-la otra vez y dice, “+++, ¿pa qué la coges otra vez?”, “oy madre, cómo sus ponís polque haya cogío una tajá”, y to eso era la +++, pero nos lo pasábamos estupendamente.

- ¿Y eso del Día de las Meriendas de cuándo era?
Eso era de to- de siempre.
- ¿Pero era el- los de los Santos o lo de Carnavales?
No, los Santos era el Carbote, pero esto era lo de los Calnavales.
- Ah, sí, sí, que lo has dicho.
Era, entrái aquí, que estamos grab- que no estamos hablando, estamos na más que hablando.
- Ah, ¿a no estáis grabando?
No. Bueno, ¿Me estás grabando?
- Sí.
Pos ya está, pos mejor. Pero entrái, entrái por aquí, hombre.
- Que no, que no.
Que no pasa na, entraid por aquí. Pa que oigáis también vosotros las +++. Los Calnavales eran cuatro días: Domingo Calnavar, que era cuando se ponían, nos poniâmos a lo mejol la ropa del Carnaval, esta bonita, los mantones y las cosas. Luego el Lunes era el Día de las Gitanas, que se llamaba. Te poniâs to los relicarios que hubiera por ahí y te-, el caso era salir, poqque como no habiân más días de fiesta más que eso. Y luego el, el Maltes es cuando se recogían los huevos. Nosotros es-, mmm, íbamos a recogel los güevos ancá los amigos, y los amigos iban a- a nuestra casa. Y luego pol la tarde, allí donde te digo, donde vivïâmos nosotros antes, ahí donde mi madre, como estaba solo eso, pos ahí hacíamos l-, tortillas, hacíamos de todo polque luego el Miércoles era el Día de las Meriendas, y es cuando íbamos a, a las meriendas, que no habiâ coches ni había na pero con los cestos. Cogías, pero no nos quedábamos en casa, y poqque hubiera otro día más de fiesta pos hacíamos el Día de Las Sobrass. Dice, que qu-, me lo deciâ Aladina el otro día dice, ¿te acuerdas? Un año, un día de eso que entramos, cuando está Chon las de la... de Miguel cogiendo un... una tajá de lo que fuera y la pescamos cogiendo la tajá, “Hala, +++, con na más que nos te hemos dejao sola, a comel la tajá, pues esa tajá sepas que no la tienes que cogel luego”. Y decía Chon, “Oy mi madre, poqque haya cogío una tajá, ahora mismo la suerto”. Y deciâ Aladina, “Ahora mismo la suelto pero no la soltaba, pa cuando miráramos pa el otro sitio...”. Dice, “cada vez que veo a Chon me dice, aja, que me pusisteis buena poqque me comí una tajá”. Hasta me, las contábamos las del plato, “A Chon no la echéis- no la echéis cuatro, echâisla tres que ya se ha comío una”. No se lo perdonábamoss, pero lo pasábamos mu bien, ¿verdád Luís? Desde luego.

Y Vidal, como era tan buenazo el pobre un a- una vez comprábamos a Ana las, las naranjas. Si éramos 10 pos 10 naranja y- Y Vidal, el hombre, llevaba mucha hambre y cogió una naranja. Nosotros que le vemos, “Pos ya sabes que no tienes que coger naranja luego”. “Uy madre, pos vo- poqque haya cogío una naranja, pos no la como luego”. Y él, el hombre, creía que se lo decíamos en eso, pero estábamos toas después de comel pendientes de que no cogiera otra, polque ya que se le había comío...Era- éramos mu sargentas [- Sí] y este, [- El pobre hombre], este era mu pesetero siempre. Y resulta que íbamos a pol los güevoss. A lo mejol s- decían estos, “¿Cuántos güevos vais a pedir?”, “Pos seis güevos, diez pesetas y nosecuanto”. Pos éramos tantoss, pos tantas, tantos huevos han juntao, y tantas pesetas pol ca d’eso. Y luego nos preguntâbais, “¿Dónde tenís las perras?”, “Ah, si no hemos juntado más que esto”, y decían estos, “¿Cómo no va a haber juntao na más que eso, si somos diez amigos, a diez pesetas, tanto”, y decía Marí Luz “¿Y qué pasa por eso?”, porque nosotros lo queriâmos luego repartir pa el día del Ángel, porque como íbamos al Ángel, [- ¿A la romería?], a la romería del Ángel, pos queriâmos tener alguna sisa polque el baile te costaba el Día del Ángel entral, ¿me entiendes?. Y, claro, éste le llamaban “Mechas de Tejao” porque es que no, no, tenía una mecha así. Deciân, “Este Machaco Mechas de Tejao, éste nos tiene a tos”, amos, a rajatabla nos contaban las perras que teníamos y las que habiâmos tocao y to. No le mataron de misericordia. [- Bua]. Y así, así es como nos devir- nos, nos lo pasamos mu bien.

Esa era la vida. Y la de tu madre, ¿eh? Enseña a tu madre esa, esa, enséñala, Ana, esa foto que tengo con su madre. Dame ese abanico, oij qué calor. ¿A que estamos guapas ahí las dos? Hombre, claro que sí. ¿Sabes cuándo fue esa foto, ahora que me acuerdo? Es ahí en donde lo de Don Paco, en ese... en el jardín de Don Paco, ¿no ve el..? [- Ah, la casa l-, la casa del médico] Del médico. Pues, eso fue cuando se casó su helmana de Milagros.

- ¿Y qué más fiestas teníais? ¿En Navidades qué hacíais?
¿Qué más fiest-¿ ¿En Navidades?
- ¿La Nochevieja la celebrabais? ¿Lass uvas se celebraban de cuando erais chicoss?
- ¿Se comían uvas?
Yo no me acuerdo si...
- ¿Pero lass uvas a partir de qué año se...?
Teníamos, hacíamos, hacíamos “los juegos”, que se llamaban.
- ¿Los qué?
Los guate- los guateques, se llamaban, “¿Dónde va a ser esta noche el juego?”. Buscábamos a tu, a tu tio Antonio de guitarra, al padre de tia Carmen, con una guitarra que no sabe más que “lana azul, lana azul”. Nos cantaba…
- Dos compases, dos o tres compases.
Dos o tres. ¿Y sabes dónde lo hacíamos? Donde vive ahora la del Pájaro, Chon la del Pájaro, ¿sabes quien era el Pájaro? ¿Dónde t- L- Luís?
- Antes de llegar al corral vuestro, ahí a la derecha, la última casa que hay,
- 2/ que tiene un limonero
Un limonero muy grande.
- Sí, no, si ya ya, ya sé
- Ahí, ahí hay un patio.
Entonces se juntaba la muchacha, la Laura, la hija, se juntaba con nosotros. La llamaban la Higuera poqque tenía un patio mu grande y había una higuera, en el patio, y la han llama-, le han llamao siempre “la de la Higuera”. Y ahí, la mujel también era mu buenecilla, y ahí como era un patio que no era la casa, pos ahí nos dejaba la mujel hacel-le to las noches.
- Sí, pero luego cada una era donde la, en su casa la que tocara.
Sí, pero la mayoría de las veces lo hacíamos allí.
- 2/ Bueno ya, creo recordar…
- 2/ Pero en Navidad hacíais eso o especialmente lo hacíais +++++
Eso to los domingo, eso era tos los domingos hasta que entramos en el baile.
- ¿Y eso es lo que llamabais “el juego”?
Eso lo llamábamos El Juego.
- ++++++, el tio Marcial con un laúd, ellos cantaban y nosotros bailábamos.
Y si no, y si no el tio Antonio solo.
- Ellos cantaban, eh, tio, tio Antonio ya sabes
Pero nosotros na más que-
- 2/... de jotas y con sus canciones...
No, pero las jotas no las bailamos nunca, di
- No, jotas no.
más que arrastrabas, arrastrabas, arrastrabas.
- Tio, tio Antonio era el vocalista.
Ya está. Era el único y listo. Y los días de fiesta por la tarde, co- si no nos dejab- como no nos dejaban entrar en el baile, nos íbamos a la puerta del baile, a vel quién entraba y quién salía y allí hasta que se pasaba el rato. Pol las ventanas, y si acaso alguna se descuidaba un poco, la dabas un empujón y te ponías en… en el sitio de ella. Y las otras, “No está mu bien, hombre, que haya estao to la tarde yo aquí, y que ahora me des el empujón”. Te le daba otra vez a ti y se pone.
- ¿Par- para mirar lo que hacían...?
Para mirar que bailaban, y ya está. Así es que... así se divertía la gente estupendamente. Y luego el día de...
- Pero vamos, que de Navidad no recordáis que hiciérais...
El día de Nochebue- el día de Nochebuena, pos se cenaba y de allí no se salía, pero el día Nochevieja, aquí encá Paquita, ¿te acuerdas que hacíamos el día Nochevieja luego ya que éramos un poco más grandes?
- ¿Dónde el Casino o qué? No.
Ahí encá Paquita, encá Paquita, que te- no tenía entoces contao el... la, eso es en un patio mu grande. Allí se le alquilábamos a su abuela y ahí bailamos la seta pel- el día Nochevieja y ya está, pero ni uvas ni uvos ni na.
- ¿Pero se cenaba con la familia?
Hombre, se cenaba con la familia, pero luego quedábamos a la hora que fuera y allí acudiâmos toas a bailar hasta que nos cansábamos o se cansaba su abuela de Paca y nos mandaba a casa ya, porque era mu tarde.
- ¿Trasnochá, trasnochábais mucho o había una hora de llegar...?
- No.
- No, no se trasnochaba mucho, no. No, poqque eso ya se encargaba su abuela de Paquita o quien fuera pa decinnos, “Que ya es mu tarde”. Hala, cada uno a su casa y Dios en la de todoss. Y así era nuestra vida, hija.
- Y la, y en Navidad ¿qué hacíais en Navidad? O vamos, en Nochebuena, o ...
En Nochebuena no se salía, porque como era to [- Recogimiento] de la familia, pos ya está, se cenaba, se quitaba la mesa, se preparaba, y en casita hasta el día siguiente que era el día de Navidad.
- Y en Navidad,
Y el día de Na-
- En Nochevieja ibas a la Misa del Gallo luego, ¿no?
En Nochebuena ibas a la Misa del Gallo, pero luego a casa. Y el día de Navidá, pos a misa, también ibas, y luego había baile pol la tarde. ¿Te acuerdas? el día Navidá había baile pol la tarde ahí donde está ahora la discoteca, en el frontón. En, que, e, en el invierno pos era dentro en, en el salón, y en verano había una pista, bueno, donde está ahora la pista.
- ¿En el frontón entonces?
En el frontón, donde... el baile en la b- en la boda tuya, el día del Señol pol la ta- pol la mañana ibas a misa, a la procesión, pol la talde al baile.
- Bueno, eso fue ya posterior porque antess era en lo de Hipólito.
- ¿Allí en la, en, pa la Cruz?
- Tú lo conociste, +++++. Estaba él, aquel salón, y luego la pista era aquí [- Hasta luego] donde vive el suegro del Yerri ¿no?
Sí, sí.
- Ahí, que éramos...
- Si ahí… que hicieron el Cine Buñuel cuando yo era chico. Era en el mismo sitio, ¿no?, o era cerca.
- ¿Cuál?
El cine, el...
- El Cine Buñuel, ese que...
- Ah, no…
Eso era en el salón de..., en el Salón de Hipólito, arriba.
- Sí, máss a- máss allá, hombre. Un salón muy bueno el de ahí.
Pero la pista él de verano era ahí donde..
- Era éssta aquí abajo, donde tienes el suegro de Yerri. [- Sí], el cerrajero. Que allí +++ también… estaba muy bien ese corral, para el pueblo... muy bien, muy bien, muy bien. Tenían para los músicos, tenía ambigú de bares, estaba mu bien aquello acondicionao. Para aquellos tiempos, claro, que estos son loss años 50.
Y esa era la vida. Luego ya, fuimos creciendo, nos casamos y... y hasta aquí hemos llegao.
- Y hasta aquí hemos llegao.
- ¿No te importa qu’esto salga publicao en internet?
Que a mí no me impolta hijo, que salga, que salga. Si allí, hemos dicho la verdad, lo que había antes. Tú se lo pones a tu madre, verás cómo te dice, “Así era, así era”.

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