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Magín

Magín

sustantivo masculino coloquial

En español: Pensamiento, Cabeza, Imaginación, Ingenio, Mente, Talento

Cabeza, entendida no como una parte del cuerpo sino como una facultad del intelecto.

Ver Maginar

 

• Llevo aquí to la mañana dándole güertas al magín pero no me s'ocurre cómo arreglar el carro.

• No te jagas caso de Emilia, que esa tiene el magín trastornao.

• Mira, que revolviendo el magín me s'ha ocurrío una idea que me pace a mí que te v'a entusiasmar.

• Velahíle lo tienes, que se l'ha metío en el magín la idea de que tiene que ir él primero y no hay modo de convencel-le de lo contrario.

• P'arriba la calle iba yo cuando, al pasal por ancá Moreno, me se vino al magín el día ese que te caíste tu allí en na esquina con el cántaro y se ezaleó to vivo. Menúa risa que me pegué. Entavía tengo la escalabraúra que m'hiciste, desgraciá.

Origen: Latín. Nos viene del castellano antiguo. Es castellano desaparecido. Se usa en algunas partes de España.

Ver palabras relacionadas: Partes de la cabeza humana

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Comentarios:

La palabra magín se tendría que traducir normalmente por "cabeza" en el español actual. Pero magín no significa cabeza en el sentido de parte del cuerpo, así que no tendría equivalentes a me duele la cabeza o tiene la cabeza grande o se ha hecho una herida en la cabeza. Magín equivale a cabeza cuando esta palabra se usa para referirse al pensamiento, la sensatez, la inteligencia y cualquier otra función de la mente, de modo que cuando Benito Pérez Galdós nos cuenta que Chilivistra tenía el magín enfermo no nos habla de su estado físico de salud, sino mental, pues era un loco. Por eso mismo una persona con el magín flaco no era alquien de cabeza pequeña sino alguien sin cabeza, con poca inteligencia:

      Hombre de flaquísimo magín, no tenía reparo en defender con absurdos testimonios las mortíferas propiedades del basilisco (Historia de los heterodoxos españoles, Marcelino Menéndez Pelayo, 1880).

En resumen, cuando la palabra cabeza se refiere a una facultad del intelecto, equivale a magín, pero cuando se refiere a la parte del cuerpo no.

 

Etimología:

Esta palabra posiblemente surgió ya en la temprana Edad Media, aunque su uso fue muy escaso hasta alcanzar de repente su máximo esplendor en el siglo XIX, para desaparecer a mediados del siglo XX casi con la misma rapidez. También en Peraleda su uso se redujo grandemente por esa misma época, así que con mucha probabilidad podríamos decir que no es una palabra autóctona en origen, sino que nos llegó como moda en el XIX y dentro de un registro coloquial.

En la literatura, fue Cervantes uno de los primeros en usarla:

      ...Creo -respondió Sancho- que aquel Merlín o aquellos encantadores que encantaron a toda la chusma que vuestra merced dice que ha visto y comunicado allá bajo le encajaron en el magín o la memoria toda esa máquina que nos ha contado y todo aquello que por contar le queda.  (El Quijote II, Cervantes, 1615).

Sobre su origen hay dos teorías.

1- Para unos magín deriva del verbo maginar, que a su vez es una variante medieval del verbo imaginar (del latín maginari).

2- Para otros es al contrario, el verbo maginar deriva de magín, y éste deriva del nombre latino Maximus, que vulgarmente se decía Maxin y que en en el habla popular castellana dio Magín, como por ejemplo vemos en San Magín, un ermitaño de Tarragona nacido en el siglo III. Según éstos, de este Magín (Máximo) surgiría el sustantivo magín para referirse a mentes prodigiosas y luego a todo tipo de mentes, y es de éste magín de donde saldría posteriormente el verbo maginar.

 
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