Historia de Peraleda 2: Desde el Renacimiento hasta la actualidad y más allá

Publicado el 04/07/2020 

Seguimos en esta segunda parte con la Historia de Peraleda de la Mata como continuación de lo dicho en el artículo Parte 1: Historia de Peraleda desde la prehistoria hasta el Renacimiento.

PERALEDA, VILLA INDEPENDIENTE

En la explanada que vemos junto a las ruinas de la iglesia de Santa María de la Mata (hoy conocida como San Gregorio) se reunían los representantes de los pueblos de la Campana periódicamente para hacer justicia y tratar los asuntos comunales del Concejo. Justo cien años después de que Peraleda comenzase las obras de su iglesia, el 10 de agosto de 1635, el Concejo de la Mata se reúne en esa misma explanada y decide comisionar al licenciado Matheo de Aranda Balpuesta, cura propio de La Peraleda y de Santa María, para que vaya a Madrid a negociar con el rey la independencia de los pueblos del dicho Concejo. Con la Administración topamos, y además de peticiones, informes, estudios, tribunales y mil papeleos más, el rey resuelve a favor, el Concejo paga la astronómica cifra exigida, y los papeles se pierden en Madrid. Más pleitos y apelaciones, nosotros decimos que ya hemos pagado, en Madrid dicen que no les consta, hasta que casi 30 años más tarde el Concejo logra el Privilegio Real de Villazgo que confirma su ansiada independencia de Plasencia. Pasamos a ser villa dentro del mencionado concejo llamado la Campana de la Mata. Así comienza el Privilegio de Villazgo en el cual el rey Felipe IV nos concede la independencia municipal:

Por quanto habiendo yo resuelto hacer Merced al Conzejo de la Mata que se compone de los Lugares de la Peraleda, Balparaiso, Torviscoso, Malhincada, Navalmoral, y los Millanes, los cuales hacen el dicho Concexo, una Vecindad, una Justicia igual y un Regimiento y gobierno de la Jurisdiccion de la Ciudad de Plasencia por haber ofrecido servirme con diez mil maravedís por cada vecino, o quatro mil Ducados por legua legal tase parte en plata, y lo demás en Vellon a mi elección, lo que fuese mas favorable para mi Real Hacienda, dando al dicho Concexo y lugares de el, las Preminencias de Villa de por si y sobre si, con Jurisdicciom Alta baxa, mero mixto imperio, para que la Usen y Exerzan los Alcaldes Ordinarios que fueren de dicho Concexo, de la Campana de la Mata, cada uno en su lugar privativamenete de texas a dentro perpetuamente para siempre Jamas.

La Peraleda que hacía poco había pagado las obras de su magnífico templo y lo había decorado con toda magnificencia, ahora estaba suficientemente saneada como para afrontar el enorme pago de 10.000 maravedíes por familia que nos costó la independencia de Plasencia, y que desembolsamos sin problemas en un solo año, lo que demuestra que el enorme esfuerzo económico de construir nuestro templo no nos resultó muy gravoso. Pensemos por ejemplo en el caso de Casatejada, que poco antes pidió también su independencia, la cual le concedieron al mismo precio, pero finalmente se la quitaron porque no logró reunir el dinero necesario. La grave crisis económica que asoló a Castilla en esos años, y que causó la bancarrota de Casatejada, no pareció afectarnos en nada a nosotros. Nada más confirmarse el Privilegio real, Peraleda, al igual que el resto de las ahora villas del Concejo, ordena la construcción del rollo de piedra que, colocado a la entrada del pueblo, muestra a todos que somos villa independiente y con justicia propia. De este rollo nos viene hoy el nombre del barrio del Rollo, en el cual se hallaba hasta que en la segunda república es trasladado a la entrada por Navalmoral, donde tropas forasteras lo destruyeron durante la Guerra Civil. Parte del fuste original está hoy adosado a una esquina cercana y el pedestal de su base se encuentra hoy en la Cruz que hay frente a los Lavaderos, camino del cementerio. Otras villas que también perdieron este símbolo del poder del pueblo están hoy construyendo rollos nuevos en su lugar, y eso mismo ha hecho el Ayuntamiento de peraleda en el año 2018 a iniciativa de nuestra asociación, Raíces de Peralêda, siguiendo el modelo original.

 

EL SANTO MÁRTIR DEL CONCEJO DE LA MATA

Si el Concejo de la Mata tenía parroquia y ayuntamiento, también tuvo un santo que dio su vida por la fe cristiana. Se trata de León Gómez García, nacido en Peraleda de la Mata en 1708 y bautizado en nuestra iglesia de Santiago Apóstol. Tomó los hábitos de agustino recoleto con el nombre de Fray León de San José e impulsado por su vocación misionera se embarcó a las Filipinas, a donde llegó el 9 de octubre de 1737. Lo destinaron a la isla de Mindoro, y allí llamó la atención por su buen carácter y por su gran celo religioso, lo que unido a su juventud (31 años) hicieron de él un fraile impetuoso y heroico. El 23 de octubre de 1739 unos piratas musulmanes atacaron el pueblo de Ililin, donde se encontraba, y lo capturaron. Si lo prudente en esos casos era someterse al enemigo y soportar con paciencia y resignación las duras condiciones de esclavitud hasta el momento en que pagasen su rescate, si es que tal momento llegaba, nuestro héroe local se negó a hacer tal cosa, y según los testimonios no sólo se entregó tanto como pudo a fortalecer el ánimo y la fe de los demás cristianos cautivos, sino que puso empeño en convertir a la verdadera fe a sus mismísimos captores. Tanto se esforzó que los moros que lo cuidaban, no pudieron soportar ni un año su persistencia y su renuncia a doblegarse, por lo que finalmente, aun a costa de perder la fortuna de su rescate, lo sometieron a crueles tormentos hasta terminar mutilándolo cortando manos, pies, orejas, nariz, y por último la cabeza, arrojando al mar sus reliquias. Cuando llegaron los españoles con el rescate ya fue demasiado tarde. En 1941 una comunicación llegó al Concejo de la Mata informándole de que un hijo suyo había conquistado con su sangre la gloria del cielo. Hoy San León, como casi todas las cosas que podrían enorgullecernos, es un recuerdo más durmiendo el sueño del olvido, aunque eso está cambiando. La publicación de su historia le ha devuelto al imaginario popular; su casa natal ha salido a la venta y Raíces de Peralêda se esfuerza porque las autoridades la adquieran y musealicen, y los agustinos recoletos, enterados por los periódicos, han venido a Peraleda para alentar los trámites de su canonización. Ahora es cosa de la parroquia de Peraleda el que esos trámites sigan adelante ¿estamos dispuestos los peraleos a luchar por canonizar a nuestro santo? (más información sobre San León de Peraleda aquí)

 

LA SORPRENDENTE ESTRUCTURA DEL CONCEJO DE LA MATA

Encontramos en la Campana de la Mata una extraña anomalía tanto religiosa como civil. Los seis pueblos tienen ya cada uno su propia parroquia y sacerdote, y al mismo tiempo todos son considerados anexos del cura de Santa María de la Mata, que además resulta que es el cura propio de La Peraleda. Y por otra parte cada uno de esos pueblos es ahora villa independiente con alcalde y jurisdicción propia, pero al mismo tiempo todos ellos pertenecen a la jurisdicción común del Concejo (o sea, Ayuntamiento) de la Mata, con sede en... ¡un descampado situado junto a una iglesia que está en medio de ninguna parte! Este Concejo tiene tierras comunes y en la práctica, como vimos, está controlado por las dos poblaciones más importantes: Navalmoral y Peraleda, que se turnan cada varios meses y prestan al Concejo sus alcaldes, regidores y escribanos.

Cada pueblo es por tanto una parroquia dentro de una Parroquia madre, y un ayuntamiento dentro de un Ayuntamiento padre (que a su vez fue parte del Ayuntamiento de Plasencia hasta el s.XVII), ambos con sede en un descampado. Y si para nosotros la situación es desconcertante, no menos lo era para las autoridades de Madrid. En 1791 en el Interrogatorio de la Real Audiencia cada pueblo de la corona tiene que explicar su funcionamiento. Por supuesto Peraleda y los demás pueblos envían su informe y el Concejo de la Mata envía a su vez el suyo. La perplejidad del gobierno se hace patente en unos curiosos comentarios que Madrid añade al informe del Concejo:

Es menester ocurrir a las Provincias Unidas o a el cuerpo Elbetico* para hallar un govierno analogo a el del Conzejo de la mata, las quatro villas que le componen, por una parte se goviernan separada e indiferentemente, sus intereses son distintos y a vezes inconciliables, disputan entre si como pueblos diversos y por otra están unidas quando se trata de la defensa comun, y con los grandes caudales de la dotacion del Conzejo, que no es mas que un cuerpo fantastico, hacen frente a todo el mundo. Yo jamás he podido entender esta union, ni esta separacion, ni por que estando dotados los pueblos en particular tienen dotacion en comun, quanto mejor seria desaser (sic) esta union, dividir y adjudicar las tierras comunes al Conzejo a cada pueblo en particular a proporcion, con lo qual se mejorarian y se evitarian todas las consequencias y daños de la indivision y de la mancomunidad.

*Provincias de Flandes y cantones de Suíza respectívamente.

En esa época ya encontramos un edificio para este ayuntamiento fantasma construido junto a la iglesia de Santa María, la cual se constata que está ya amenazando ruina, aunque aún alberga la imagen de la patrona del Concejo, la Virgen de la Campana de la Mata, y cuya romería se celebraba conjuntamente cada 9 de mayo por todos los pueblos de la campana. ¡Quién podría entonces imaginarse que su destino era acabar ardiendo en la plaza de Peraleda! Pero eso será mucho después. Por ahora el Concejo sigue muy vivo y sus tierras comunales, cuya explotación se reparte entre todos los vecinos, son una herramienta excelente contra la pobreza.

 

NUESTRO SIGLO XIX, DULCE Y AMARGO, MUY AMARGO

A pesar del deseo de Madrid de disolver al Concejo de la Mata, por considerarlo erróneamente una institución que es ya inútil e incomprensible, el dicho Concejo sigue en vigor hasta el año 1850, año en el que se inicia su disolución. En 1855, con la desamortización de Madoz, el Concejo es definitivamente desmantelado, y como un castigo por ello, la zona, pero muy especialmente Peraleda, padece una atroz epidemia de cólera que diezma la población, y entre muertos y huidos el censo muestra un enorme bajón del que no se recuperará, y sólo en parte, hasta un siglo más tarde (pasamos de 3.560 almas en 1850 a sólo 1.987 en el censo de 1857). La situación que se vivió en Peraleda fue dramática. Nadie quería entrar en ella, los muertos dejaron de enterrarse, los médicos huyeron o murieron también, el único cura que quedó, ya anciano, desfallecía sin dar abasto, y el miedo al contagio hizo que el pueblo quedase desabastecido, uniéndose el mal del hambre al de la peste. Finalmente el gobierno tuvo que intervenir, pero ya era tarde. Peraleda nunca más fue la misma. Su momento de máximo esplendor quedaba definitivamente atrás. De repente Navalmoral se queda sin competencia.

Por entonces se acababa también de publicar el llamado Diccionario Madoz, con datos de todas las poblaciones del reino, y encontramos que Peraleda tiene una población (antes del cólera) de 650 vecinos y 3.560 almas y aunque tiene industria (paños, molinos de aceite, harina, etc.) vive principalmente del cultivo de cereales y la cría de ovejas, vacas y sobre todo cerdos (ibéricos claro), con abundante caza y pesca, o sea, no muy diferente de lo que encontramos aún a mediados del siglo XX. En cuanto a sus edificaciones se menciona:

Tiene 500 casas, muy pequeñas en lo general; la del ayuntamiento, cárcel, pósito, escuela de niños dotada con 2,000 reales délos fondos públicos, á la que asisten 60; otra de niñas sostenida por retribución en la que se educan 20; iglesia parroquial 'Santiago Apóstol', con curato de término y de provisión ordinaria; en los afueras una ermita dedicada á San Vicente; otra ruinosa á San Sebastian, otra al Smo. Cristo de la Humildad, y á su inmediación el cementerio.

El "pósito" es un granero público que se llena en tiempos de abundancia para poder repartir en épocas de carencia, hecho a imitación de los bíblicos graneros de José en Egipto (Génesis 41:46-56). En cuanto al cementerio que se menciona, se trata del anterior al actual, el que se hallaba detrás de la ermita del Cristo, en lo que hoy es patio de las escuelas. Fue el segundo que existió, pues junto a la Casa del Trigo estaba antes de esta fecha la ermita de San Sebastián con su cementerio, que debió de ser breve pues en 1791 vimos ya en otro informe similar el argumento de que no necesitamos ningún cementerio porque para ese fin le basta y sobra con la iglesia, así que desde que se finalizó la iglesia en 1603 o incluso antes, hasta el siglo XVIII, todos nuestros ancestros se hallan reposando bajo el piso de la iglesia y sus alrededores, por tanto también bajo las tres plazas y plazuelas que la rodean.

Retrocedamos ahora medio siglo para mencionar dos curiosidades. La primera es la orden de 1778 por la que Carlos III crea un nuevo pueblo dentro de la Campana de la Mata, entre Peraleda y El Gordo para colocar a 24 labradores y dentro de un plan nacional para repoblar ciertas zonas con colonos católicos traídos de Alemania y Flandes. Dicho pueblo se llamaría Encinas del Príncipe y afortunadamente, nunca se llevó a cabo, pues le hubiera quitado a Peraleda un buen trozo de territorio. Algunos historiadores apuntan al paludismo (malaria), muy endémico en nuestra zona, como causa del fracaso de este proyecto. Sí que salió adelante otro proyecto suyo que iba en la misma hornada, la fundación de El Real de San Carlos en el corazón de Monfragüe. Da la casualidad de que a mediados del siglo XX el gobierno volvió a intentar crear un pueblo de colonización más o menos en la misma zona, que tampoco vio la luz por la fuerte oposición de Peraleda.

La segunda curiosidad es un comentario sobre Peraleda (y Navalmoral) aparecido en un estudio sobre la industria en España publicado en 1787 por Eugenio Larruga y otros. En el apartado dedicado a Peraleda dice lo siguiente:

Aunque en las Villas de Peraleda y Navalmoral, se fabrican algunos paños de buena calidad, por lo general no se venden, y sirven solo para el consumo de aquellos labradores que invierten en ellos parte de las lanas de sus mismos ganados; pero en ambos pueblos pudieran promoverse aprovechandose de su inclinacion y disposicion, fábricas muy considerables , aseguro que estos hombres laboriosos y aplicados, y que se bastan á sí mismo, me recuerdan la idea de la República mas feliz; y si ellos por su buena inclinacion executan esto , ¿qué harian si tuvieran fomento?

Diecisiete telares había en Peraleda, que producían tan solo 5.100 varas de tela al año, y peor le iba a Navalmoral, que con un telar más producía aún menos, 4.800 varas. Para comparar, tenemos por entonces a Robledillo de la Vera, que con un único telar producía 1.825 varas. Los autores del estudio constataron el poco aprovechamiento del potencial laborioso e industrial que tenía Peraleda a finales del XVIII y lo culparon a la falta de promoción.

No andaban desacertados, pues poco más de medio siglo más tarde, a mediados del XIX (1862 en concreto), en un inventario exhaustivo de toda España, Peraleda aparece ya como un pueblo relativamente bien industrializado, al menos comparado con las poblaciones de nuestra provincia. Teníamos 13 fábricas: 6 de harina, 4 de aceite, 1 de hilados de lana y 2 batanes (máquinas para elaborar paños), que en conjunto empleaban a 33 personas. Para comprender su importancia comparemos estas cifras con las 4 fábricas de Navalmoral (sólo 9 empleados), 9 de Jarandilla (18 empleados) y 8 de Trujillo (20 empleados), por no mencionar multitud de pueblos con poco o nada, como Bohonal con 1 fábrica y 1 empleado. La misma Plasencia nos gana por poco, 17 fábricas (sólo 4 más), aunque más empleados (86), que aún así ni siquiera llegan a triplicar nuestra masa "obrera", siendo una población muchísimo más grande que la nuestra. Según estas cifras, pues, Peraleda era, a mediados del XIX, una de las poblaciones más industrializadas de Extremadura.

Navalmoral ya nos había superado en riqueza a principios del XIX, sobre todo por su producción maderera del Tiétar y por el impulso del Camino Real rehabilitado a finales del XVIII por la ruta B, o sea, por Navalmoral. Durante la primera mitad del siglo estuvo muy igualada con nosotros en población, a veces un poco más a veces un poco menos. No será hasta la segunda mitad del XIX cuando Navalmoral se convierta definitivamente en el pueblo más importante de la zona, relegando a Peraleda a la segunda posición. Sin duda el golpe del cólera fue decisivo en este asunto, pero ya estaban en marcha fuerzas que hacían probablemente inevitable el desenlace. Veamos ahora cuáles eran esos factores que estaban haciendo que Navalmoral subiera y Peraleda bajara.

 

LAS COMUNICACIONES: AUGE Y DECLIVE DE PERALEDA

La economía de Peraleda se basaba sobre todo en el cerdo ibérico, como todos los pueblos de la zona. Pero como ya vimos antes, teníamos una ventaja que nos había situado siempre en una mejor posición: estábamos en un importante cruce de caminos. Desde la época romana estaba en el punto en el que la calzada que baja de la Vera por el puente de Valparaíso se une con la calzada que va de Mérida a Toledo y cruzaba el Tajo por el puente romano de Talaverilla, y probablemente también con el ramal que viene del Puerto de Miravete. Sería pues el lugar de bajada de las tierras de Ávila por un lado y la zona centro-oeste por otro lado, hacia el sur, así como el paso este-oeste.

Siglos después, cuando el puente romano de Talaverilla se derrumbó, el lugar sigue siendo un vado por el que se puede atravesar el Tajo con relativa facilidad, por lo que el tráfico norte sur del occidente español atravesaba el Tajo por uno de los tres vados que había: el de Casar de Cáceres, el de Puente del Arzobispo (que aún no tenía puente), y el vado de Alarza, en Peraleda. Aunque ya sin puente, seguíamos estando en un importante cruce de caminos, a lo que hay que unir el Camino que iba de Madrid a Lisboa con sus dos ramales (las Ruta A y B ya vistas), en uno de cuyos ramales estábamos nosotros. El Vado de Alarza se cruzaba en barcas, como todavía se hacía en tiempos de nuestros padres.

Mis padres cruzando en barca el Vado de Alarza

Más tarde, en el siglo XVI, se construyó en Almaraz un puente para cruzar el Tajo, reactivando la ruta Madrid-Lisboa. Para entonces la Ruta B, por Navalmoral, era considerada la principal, pero la Ruta A seguía manteniendo protagonismo por ser la más recta y porque permitía ir de Calzada de Oropesa a Almaraz sin tener que vadear ni el arroyo de la Cuadra ni el de Valparaíso ni el de Santa María u otros más pequeños, algo que sí era obligatorio si querías pasar por Navalmoral. Los llamados “Caminos de postas” (los usados por el rey para transportar rápidamente correos y también personas) seguían pasando siempre por Peraleda siguiendo la Ruta A. Aquí teníamos casa de postas, con su posada y servicio de refresco de caballos, e incluso gente, a cargo del ayuntamiento, encargada de vigilar por la seguridad del paso de los heraldos del rey. Los caminos también debían estar siempre en buen estado para no retrasar las comunicaciones urgentes entre las cortes de Madrid y de Lisboa. Por todos estos motivos, aunque supuestamente el camino principal ya era el de Navalmoral, nuestra ruta seguía siendo muy usada también por la gente común y los arrieros. Y así continuamos, en un lugar privilegiado, hasta el siglo XVIII. En los “Itinerarios de postas” que se publican periódicamente, el recorrido por nuestra zona siempre aparece listado como “Oropesa, Peraleda, Almaraz”, marcando así los lugares en los que había casa de postas para cambiar los caballos y seguir otro tramo a toda velocidad, tal como vemos en el siguiente mapa de la segunda mitad del siglo XVIII (1760), que marca en rojo las rutas de postas que salen de Madrid. En esta misma época tenemos documentos en los que se ve cómo la ruta de Peraleda se encontraba en muy buen estado mientras que el tramo por Navalmoral presentaba serias deficiencias y problemas.

En 1777, ya cerca del siglo XIX, la reina madre de Portugal (hermana de nuestro rey Carlos III) viaja a Madrid. El rey decide arreglar el maltrecho Camino Real de Madrid a Lisboa para hacer a su hermana el penoso camino más llevadero. En ese arreglo se adecenta el tramo de Calzada a Almaraz pasando por Navalmoral, con lo que su atractivo aumentó. Esto debió suponer un golpe para la ruta de Peraleda. Pero un año más tarde, en 1778, el futuro ministro Campomanes pasa en carruaje por la renovada ruta y se queja de que a pesar de las evidentes mejoras del Camino, esta ruta por Navalmoral presenta ya serios inconvenientes (que no tenía la de Peraleda):

Se encuentran por el camino que va por este encinar tres arroyos, cuyas aguas no tienen buena salida, roban el camino y forman una especie de lagunas o charcos difíciles a toda especie de caminantes y carruajes. El primero se llama arroyo de la Cuadra, que se halla al principio del camino frente a la Peraleda, que tuerce a Navalmoral y es el que necesita más urgente y pronta composición, con puente de piedra y su calzada a la entrada y salida del mismo puente, que iguale el camino (...) El segundo arroyo es el de Valparaíso, que trae el nombre del lugar de donde viene, y aunque está algo más despejado necesita una obra semejante a la anterior, del cual dista muy poco. En estos dos arroyos no sólo impide el tránsito su propia agua, que en tiempos secos no es de consideración, como lo observé a la venida. El mayor daño está en los barrancos que causan las aguas llovedizas, que hacen rebalsa en los socavones de la tierra que mueven, los cuales es preciso terraplenar. El tercer arroyo es el de Santa María, que baja del lugar despoblado de Santa María de la Mata, cabeza del Concejo de este nombre, en que celebra sus Juntas generales. El arroyo de Santa María trae mayor caudal de agua que no se detiene en el camino por ser su cauce bastante profundo, rápido y molesto a los carruajes, que en tiempo de grandes lluvias le dificulta el tránsito y han sucedido algunas desgracias, que he oído referir en Navalmoral. Necesita absolutamente de un puente de piedra con un arco de mucha luz, que dé tránsito a las aguas e iguale el piso del camino. A poca distancia se acaba el monte encinar y empiezan los cortinales o cercas hasta llegar a Navalmoral de la Mata, y se encuentran en este trecho varios arroyuelos o sudaderos, que todos vienen del cerro de la izquierda, igualmente que los tres arroyos referidos, y necesitan de unas pequeñas alcantarillas y de que se dé corriente a sus aguas haciéndoles respiraderos en las mismas cercas, con lo que estaría seco el tránsito.

Y todo esto nos lo dice Campomanes un año después de que todo el Camino Real se arreglara y adecentara para la venida de la reina. Podemos imaginar que varios años más tarde todos los arroyos que menciona habrán causado al camino destrozos mucho mayores. Ahí es como podemos ver por qué la anterior ruta por Peraleda, además de ser más corta, era por esos años mucho más conveniente. Y ahora es cuando podría surgir la pregunta: si Peraleda era el pueblo más grande de la zona y nuestra ruta era mucho mejor, ¿por qué el Camino Real se hizo pasar por Navalmoral? No sabemos la respuesta, pero fuera como fuera, ya hemos visto que al principio la ruta por Peraleda siguió atrayendo parte del tráfico que supuestamente debería pasar por el tramo “principal” independientemente de lo que oficialmente se llamase “Camino Real”.

En 1791, en las respuestas al Interrogatorio de la Real Audiencia, el ayuntamiento de Peraleda todavía informa de que la ruta de Calzada a Almaraz pasando por Peraleda sigue siendo bastante transitada y se conserva en buen estado.

A la nobena pregunta dijeron: que en esta villa hay dos mesones o posadas... Que el camino por donde transitan diferentes arrieros y otras personas apartandose de el real que biene de Badajoz a Madrid en la villa de Almaraz, distante de esta tres leguas, y volbiendose a yncorporar en el en la villa de la Calzada de Oropesa, que tambien dista otras tres, tiene algunos pantanos en tiempo de agua, principalmente en las entradas y salidas y lo mismo los de trabesia. Que no pueden, aunque les parece facil su reparazion por tener ynmediatos los materiales para ella, decir la costa que podria tener; y que no tienen noticia ayan ocurrido en ellos desgracia alguna.

Los arrieros eran los que transportaban las mercancías en carros o en mulas, algo así como los camiones en la actualidad. El hecho de aludir a los arrieros es señal de que en esa fecha la ruta de Peraleda, aún siendo ya alternativa, seguía teniendo el paso principal, o al menos seguía siendo transitada como vía de paso. Note también que no puede tratarse de arrieros que sólo vienen a Peraleda, pues dice que vienen de Badajoz y vuelven a incorporarse al renovado Camino Real en Calzada de Oropesa, por tanto se dirigen a Madrid pero prefieren ignorar el Camino Real y seguir pasando por Peraleda. Esto deja bastante claro el hecho de que, arreglado o no, el Camino Real no puede ser competencia para Peraleda mientras no se construya puente para el arroyo de Santa María.

Pero lo inevitable finalmente ocurrió. Entre finales del XVIII y mediados del XIX vemos cómo Navalmoral parece tener todos los vientos a su favor: prospera económicamente, aumenta su población y comienza a ser muy favorecida por las nuevas autoridades surgidas de las Cortes de Cádiz. A finales del XVIII Navalmoral por primera vez supera a Peraleda en número de habitantes, aunque aún tardará medio siglo en dejarnos verdaderamente atrás (con la peste del 1855). Y todo esto está muy relacionado con las comunicaciones.

Ya en 1785 el Camino de Postas deja de pasar por Peraleda y la casa de postas se traslada a Navalmoral. Esta decisión parece incomprensible porque en esta ruta lo fundamental es la rapidez, y la ruta de Peraleda es más rápida. Además, como vimos antes, por esta época la ruta por Navalmoral presentaba aún problemas que la de Peraleda no tenía. Realmente resulta muy difícil pensar que las postas se trasladen a Navalmoral sin haber ya resuelto el problema del paso por el Santa María, así que es posible que entre el 1778 y el 1785 dicho puente fuera construido y el pavimento en general adecentado, sólo así la ruta por Navalmoral, por primera vez, podría ser una mejor opción que la de Peraleda, a pesar de que como vimos en 1791 nuestro camino todavía es bien frecuentado como alternativa a la Ruta B. De todas formas, la confirmación de que el puente sobre el Santa María ha sido al fin construido no la encontramos hasta muchos años después, a mediados del siglo XIX. En el diccionario geográfico de Madoz, publicado en el 1849, se nos dice ya que hay un puente para cruzar el arroyo de Santa María y también otros sobre los arroyos de la Cuadra y Valparaíso (no el romano sino un puente para el Camino Real). Ya no había necesidad de desviarse por Peraleda.

[Peraleda] tiene un puente de buena construccion con un solo ojo, sobre la carretera de Madrid á Badajoz; el arroyo de Sta. Maria á 1/4 legua con otro puente igual y sobre la misma carretera y el Valparaiso á 1/2 legua con otro puentecito.

Paradójicamente esos tres puentes de Peraleda fueron los que definitivamente le dieron la vida a Navalmoral. Nos quedamos ya fuera de ruta y comenzamos un lento declive que se acentuará más adelante por diversas razones.

Ocaso de Peraleda (foto de Agustín111)

A partir de aquí la situación ya no deja de empeorar. En 1821 la riqueza de Peraleda era aún casi un 20% superior a la de Navalmoral y en 1813 Navalmoral y Peraleda tenían un tamaño parecido, pero en 1834 año se crean nuevos partidos judiciales y Navalmoral es elegida cabeza de partido, en el cual se incluirá Peraleda. Poco después vemos que Navalmoral ya presenta tasas de crecimiento superiores. Pero más decisivo aún fue el asunto del ferrocarril. El 8 de septiembre de 1845 el ingeniero inglés Pithington, que se encontraba planificando la vía férrea Madrid-Lisboa, pretendía hacer pasar el tren por Peraleda siguiendo la Ruta A, pues aunque para el tren los arroyos no eran ya un problema, sí era importante intentar ir por el camino más corto y recto, y ese era por Peraleda:

"Remito á ustedes el plano de la linea que me propongo seguir, parte de la cual tiene dos direcciones, de Peraleda por Trujillo á Mérida. Aun no puedo determinar cuál sea preferible; pero desde luégo me propongo resolver la duda por medio de exactas mediciones del terreno."

Vemos que el ingeniero dudaba entre dos caminos, pero lo que tenía claro es que la vía pasaría por Peraleda, por Trujillo y por Mérida. Sin embargo, por causas que aún desconocemos, ese trazado es posteriormente modificado. En 1853 otro ingeniero inglés, Mr. Wissocq escribe su memoria de trabajo en la que leemos:

En la tercera sigue el trazado bastante próximo al camino real, pasando cerca de El Casar, Gamonal, por el norte de Torralba de Oropesa y Calzada de Oropesa, á un kilómetro al norte de Navalmoral de la Mata é inmediato á Saucedílla hasta Almaraz, donde concluye á 205 Va kilómetros de Madrid.

Pero si en estos años veíamos a dos “gigantes” compitiendo por la primacía, un zarpazo del destino dejó a Peraleda de un solo golpe fuera de la competición. La Epidemia del Cólera que se cebó atrozmente en nuestro pueblo en el 1855 de repente dejó a Peraleda diezmada, reducida a la mitad y empobrecida. Ahora Navalmoral era indiscutiblemente la población más grande y rica de la zona y el polo natural de atracción para todo tipo de inversiones y comunicaciones. Como ya vimos al principio, el mismo fenómeno geológico que nos quitaba el agua nos daba las comunicaciones, y la historia nos muestra que sin agua a mano pudimos prosperar, pero sin comunicaciones... malamente.  Lo paradójico es que fue precisamente esa falta de agua de calidad lo que hizo que el cólera atacase a Peraleda con tanta saña, así que de un solo manotazo ambos factores se nos habían vuelto en contra.

El 1 de marzo de 1878 el tren llega a Navalmoral... y Peraleda recibe un nuevo golpe, excluida por segunda vez de las vías de transporte. La leyenda de que cierto propietario se opuso al paso del tren por nuestro pueblo porque no quería que le atropellasen las gallinas no ha podido ser demostrada pero bien podría ser cierta. En la vecina Casatejada el tren iba a llegar hasta el mismo pueblo, pero finalmente el trazado se alejó porque dos personas se negaron a vender su finca para la construcción de la estación. Así que si Peraleda perdió el tren del progreso, bien pudo ser culpa nuestra. Es en esta época cuando Navalmoral definitivamente despega y deja atrás a una Peraleda que empieza a languidecer. Y todo por estar o dejar de estar junto al mejor cruce. No es de extrañar que a nuestros primeros pobladores no les importara demasiado si por aquí había agua o no, aunque ahora se quedaron sin agua y sin comunicaciones.

La secular pugna entre ambos pueblos quedaba definitivamente sellada a favor de Navalmoral, el sorpasso queda consumado. Tal vez se moviera ahí la mano del diputado por Navalmoral en las Cortes, Retortillo, pues en la elección de trazados de vías de esos años vemos continuamente a políticos y empresarios presionando para adecuar a sus intereses los trazados de los ingenieros, y Peraleda no tenía ningún político en Cortes. Navalmoral sí.

Para rematar la situación, hacía poco que se había producido la ya mencionada Desamortización de Madoz de 1855, que privatizó las tierras comunales de los ayuntamientos. Esta ley afectó muy negativamente a toda España, pero sus efectos fueron particularmente duros para los pueblos del ahora extinto Concejo de la Mata, que no sólo vieron cómo su "mancomunidad" era disuelta sino cómo la mayoría de sus dehesas comunes eran vendidas. Esta desamortización, como otras de la época que acabaron igualmente empeorando las cosas, tenía supuestamente como objetivo repartir los latifundios entre la gente, pero tras quitárselos a los ayuntamientos en este caso, los precios de venta eran tan elevados que sólo los ricos podían pagarlo, y como resultado los latifundios comunales quedaron privatizados, y los colonos convertidos ahora en jornaleros de las que antes eran sus propias tierras. Al final el populismo liberal no pudo ocultar su verdadero fin: llenar las endeudadas arcas del estado a costa del pueblo. En la Historia de Extremadura de Vicente Barrantes, publicada en 1877, se nos cuenta el resultado que dicha amortización tuvo en nuestra zona con estas palabras:

La gran riqueza forestal [incluidas las dehesas]... ha vuelto á amortizarse en manos especuladoras y por lo general despiadadas, conviertiendo á los antiguos colonos, que vivian holgadamente, en braceros, que cuando les falta el jornal, se mueren de hambre, mendigan ó conspiran. Los concejos ó ayuntamientos, arruinados, sólo pueden sostener las cargas vecinales por medio de repartimientos y arbitrios, que acaban de abrumar al pobre y desmoralizar al rico, pues suele evitarlos apodreándose bajomano de la influencia local para traspasarla á los hombres políticos... La historia administrativa de los repartimientos de consumo y de su aprobación por las oficinas provinciales, basta por sí sola á desmoralizar á un pueblo.

 

PERALEDA EN GUERRA: SIGLOS XVIII A XX

En el siglo XVIII las llamadas Guerras de Sucesión azotaron España pero muy especialmente arrasaron nuestra zona, una vez más por ser zona de paso y punto estratégico del paso de los ejércitos (esta vez por el puente de Almaraz). Varios de los pueblos más pequeños no lograron soportar la situación y desaparecieron, como fue el caso de Valparaíso, que quedó despoblado en 1706 y su suelo y patrimonio se incorporó a Peraleda, lo mismo que ocurrirá en 1820 con la villa de Santa Cruz de Alarza, hoy sumergida bajo el pantano , aunque la mayoría de su población ya había emigrado a Peraleda durante el siglo XV. Navalmoral por su parte había absorbido también los pueblos de Malhincada (o “Majincal”) en 1739, y el Espadañal adquiriendo un término municipal mucho más grande que Peraleda y accediendo a los pinares del Tiétar, lo que aumentarían considerablemente su riqueza.

Pero no fue mejor el siglo XIX. Empezamos con la invasión francesa y la posterior Guerra de la Independencia. Una vez más estábamos en tierra de paso y los ejércitos franceses, españoles o ingleses cruzaron nuestra zona en multitud de ocasiones, lo que significa no sólo destrozos, sino violaciones, saqueos, pillaje y robo de todo lo que se pudiera comer. Peraleda sufrió esta guerra con especial virulencia, pues quedó emparedada entre los ingleses apostados en Almaraz y los franceses en Calzada, sufriendo repetidos saqueos que no sólo trajeron el hambre sino que endeudaron al ayuntamiento durante años. Uno de los principales héroes de la Independencia, Julián Sánchez el Charro, se enfrentó con gran éxito a los oficiales franceses en Peraleda, logrando otra de sus más sonadas victorias.

Cuando por fin llegó la paz esta duró poco, pues llegaron las Guerras Carlistas, que también devastaron nuestra zona durante años. A raíz de los sucesos conocidos como "La Masacre de Peraleda", el 8 de agosto de 1837 la Diputación Provincial de Cáceres envía a la reina María Cristina el siguiente correo:

“Señora: Los males que afligen a esta desventurada Provincia, yendo cada día en aumento, mueven el ánimo de esta Diputación a exponer a la vista de V.M. un cuadro fiel y sucinto del estado actual de este País, talado por las diversas vandas de forajidos que le infestan, esperando del ánimo venéfico y paternal de V.M. que será escuchada y aliviada en cuanto sea posible la queja de sus desgraciados abitantes: Señora, los recientes sucesos de Miravete, Navalmoral y Peraleda de la Mata, tendrán un lugar muy señalado entre los mas sangrientos de esta revolución, principalmente en los dos últimos puntos, se cree con bastante fundamento ascienda el número de huerfanos a 100, acreedores en un todo a los desvelos de la Patria….. : La muerte de los desgraciados de Navalmoral y Peraleda, ha alentado a los enemigos de la Patria, y llenado de consternación todo el Pais….”

Hartas de sufrir continuamente las consecuencias de la guerra y el saqueo, Navalmoral y Peraleda deciden elevar la altura de las torres de sus iglesias mediante una ampliación hecha con ladrillo. De este modo se les puede ver venir desde más lejos y dar la voz de alarma. Al final de las Guerras Carlistas, Peraleda y los pueblos de alrededor estaban arruinados. Las graves consecuencias que la Desamortización de Madoz tuvo para nuestra zona (desaparición de tierras comunales y aparición de los latifundios) sirvieron para hundir la economía aún más, pero ahora ya no teníamos tierras en las que trabajar, así que la pobreza se convirtió en indigencia.

La penosa situación que todas estas circunstancias fueron generando (guerras, desamortización, peste, hambre, etc.) sería caldo de cultivo para el desarrollo de los movimientos anarquistas que florecieron entre nosotros a inicios del siglo XX. La Guerra Civil también se cebó en esta zona más que en otras, otra vez tierra de paso, y la puntilla la recibió en esta ocasión Torviscoso, que pocos años más tarde desaparecería del mapa y se incorporaba a Peraleda, convirtiéndose en el tercer pueblo absorbido por Peraleda. En la llamada “Batalla de Peraleda” nos ganamos el triste honor de ser una de las primerísimas ocasiones en la historia en las que tuvo lugar un combate aéreo, y de paso también una de las primeras ocasiones en las que una población fue bombardeada desde el aire (al menos alguna bomba cayó).

Finalmente la construcción del pantano de Valdecañas en 1963, que tan beneficioso fue para muchos, anegó nuestras mejores tierras de cultivo: las vegas de Alarza y, en menor medida, las de Guadalperal y las de La Monja, en Berrocalejo. Más de la mitad de la población tuvo que emigrar en poco tiempo. Por segunda vez nuestra población se reducía a la mitad. A partir de entonces Peraleda sólo se fue recuperando muy lentamente, en parte gracias al plan de regadíos, que a su vez hipotecaría años más tarde el futuro de nuestra agricultura.

Pero aún nos quedaba un tren por perder. Cuando en los años 1990 se realizó el estudio para el trazado de la autovía A-5, a punto estuvimos de recuperar la ruta que históricamente nos perteneció. Los ingenieros inicialmente buscaron circunvalar Navalmoral y al mismo tiempo ahorrar kilómetros, así que lógicamente eligieron el trazado que pasa por Peraleda y Belvís, otra vez la Ruta A, que esta vez pasaría junto a Peraleda por los campos de la Dehesa de la Mata. Pero debieron de ser influencias políticas (que a Navalmoral le sobran y a nosotros nos faltan) las que una vez más modificaran el trazado original para hacerlo pasar junto a Navalmoral, aunque fuese a costa de la descabellada idea de desmochar a tajo todos los montes que lo bordean. Cuando a principios del nuevo siglo se decide el trazado del tren de alta velocidad Madrid-Lisboa, Peraleda ya ni siquiera es una opción, y desde el principio Navalmoral suma una joya más a su corona de comunicaciones viarias.

 

EN EL SIGLO XXI

En la actualidad Peraleda, sin llegar a la población que antaño tuvo, ha sabido florecer en las últimas décadas. Pero bien está reconocer que no todos nuestros males nos vienen de fuera, también nosotros hemos sabido y aún sabemos arrojar al barro las perlas cuando nos las ofrecen. El 23 de febrero de 2006 la Junta aprobó la construcción en Peraleda del Parque Logístico de Productos Perecederos de Extremadura (por ser nosotros el punto de entrada a Extremadura por la A-5) para distribuir los productos frescos de toda Extremadura hacia Madrid. Otra vez nuestra posición geográfica salía en nuestra ayuda. Eran 4.500 los puestos de trabajo que nos estaban ofreciendo, suficientes para dar trabajo a todos los peraleos e incluso atraer población de fuera que nos ayudaría a crecer, y eso sin contar con el efecto llamada que estos grandes proyectos tienen para otras empresas.

Sin embargo, ante el estupor de las autoridades autonómicas, Peraleda dijo "no gracias". Sus razones habría que no sabemos, pero ahí estaba Navalmoral rápida y dispuesta a cargar con el sacrificio de quitarnos por enésima vez una fantástica oportunidad de desarrollo, aunque en esta ocasión no tenemos a nadie para culpar excepto a nosotros mismos.

Las vías de comunicación, que trajeron la riqueza a Peraleda, fueron también la causa de nuestra perdición, pasando la antorcha del progreso a Navalmoral. Culpar al destino sólo sirve para justificar la incompetencia. Algo habrá hecho bien Navalmoral desde hace casi dos siglos para lograr convertirse en el centro indiscutible de la comarca, y muchas cosas habremos hecho mal nosotros para haber ido perdiendo relevancia, aunque es imposible negar también que durante dos siglos, una cadena de desgracias en parte fuera de nuestro control ayudaron mucho a hundirnos.

Pero a pesar de todos los pesares no nos va tan mal en estos últimos 50 años, en parte gracias al enorme desarrollo que ha experimentado España en general y en parte también por nuestros propios méritos. En unos tiempos en los que todos los pueblos pierden población, Peraleda ha conseguido más o menos mantenerla, reintroduciendo también la industria y poniendo fin a casi dos siglos de desastres encadenados.

Las comunicaciones que primero nos dieron la prosperidad y después nos la quitaron, parecen estar ahora jugando a nuestro favor aunque sea como efecto secundario. El crecimiento de Navalmoral y las grandes mejoras de comunicación con ellos hace que hoy sea posible trabajar, comprar y divertirse en Navalmoral sin necesidad de irse a vivir allí. Se puede disfrutar de las ventajas de una pequeña ciudad sin tener que renunciar a las ventajas de una vida tranquila y barata en el campo, con los nuestros. Asumido ya un papel secundario, Navalmoral no es más nuestra rival con la que competir, sino nuestro barrio industrial y centro comercial, ya que nosotros nos hemos convertido para ellos en una zona residencial casi sin servicios. Si a Navalmoral le dan un hospital, un cine o un banco, ya no es Navalmoral quien se lo lleva, somos todos nosotros quienes lo conseguimos. La cercanía a Navalmoral, que un día nos quitó la vida, hoy parece que se está convirtiendo en un factor positivo, hemos pasado de eternos rivales a desiguales aliados.  Y así, casi sin darnos cuenta, hemos entrado en el siglo XXI.

Por detrás de nosotros hemos dejado una larga cadena de peraleos anónimos y peraleos ilustres, campesinos, tenderos, agricultores, pescadores, escribanos del rey, familiares de la inquisición, conquistadores, colonos, combatientes, prisioneros en campos de concentración alemanes, locos, asesinos, asesinas locas, escritores, abades de lejanos conventos, granujas, santos y hasta un mártir en Filipinas.

Pero la historia no termina aquí, continuamos escribiéndola cada día, y en el futuro contarán las crónicas lo que hicimos hoy y lo que haremos mañana. Esa historia es la que, en parte, deseamos rescatar en estas páginas, la reciente y la antigua, para que conociendo nuestras raíces seamos más conscientes de quiénes somos y lo que nos ha traído hasta aquí. Del pasado al presente en una cadena continua en la que generación tras generación, los peraleos han ido escribiendo con sus vidas y hazañas una historia, humilde pero interesante y para nosotros muy querida.

EL FUTURO QUE NOS ESPERA ESTÁ HOY EN NUESTRAS MANOS

El reto ahora es el futuro, y nuestra lucha debe de ser la de no volver a perder el próximo tren del desarrollo. Con una central nuclear muy cerca de cerrar, la economía de toda la comarca sufrirá un fuerte golpe y, por efecto dominó, el desastre se extenderá a todos los niveles. Si no hacemos nada, en pocos años nos llegará la ruina económica y la despoblación, y partiendo de la población actual, Peraleda ya no podría resistir perder la mitad de sus habitantes una vez más, porque entraríamos en el tamaño de los pueblos que son prácticamente inviables para la sociedad actual. Los jóvenes se marcharían todos.

Turismo rural PeraledaPero felizmente estamos viendo al mismo tiempo una nueva oportunidad de desarrollo que podría lograr compensar las pérdidas económicas que se nos avecinan. Estamos asistiendo a un auténtico boom del turismo rural, que parece ser la mejor opción de futuro. Nuestra asociación lleva tiempo luchando por mover a Peraleda en esa dirección, y hemos demostrado que, al contrario de lo que siempre se ha pensado, Peraleda sí tiene un patrimonio material e inmaterial capaz de atraer al turismo si nos ponemos ya manos a la obra por conseguirlo. Si el pueblo y las autoridades se conciencian en serio de la oportunidad y la necesidad de aprovecharla, en unos años podríamos convertirnos si quisiéramos en el centro logístico del turismo de toda la zona, y no sólo por lo que podemos ofrecer, sino porque tal como la historia nos ha enseñado, estamos estratégicamente situados en el cruce de las rutas que van de norte a sur y de este a oeste. Somos la Puerta de Extremadura para todo el turismo que llega a nuestra comunidad desde Madrid. Desde aquí el turista puede viajar hasta Guadalupe y el geoparque Villuercas-Ibores-Jara, o subir a La Vera, o acercarse a Monfragüe, o hacer un pequeño crucero por el Tajo, o visitar los monumentos del Campo Arañuelo, desde Oropesa a Belvís, incluyendo por supuesto todo lo que Peraleda puede ofrecer si lo ponemos al servicio del turismo, no sólo en cuanto a atracciones físicas que podemos poner en valor (Esgrafiados, iglesia, museo del mártir, hospital, casa de la Inquisición, el rollo, Mármoles, ¿dolmen?, etc.), sino más aún, actividades y experiencias que podríamos desarrollar, que en el turismo rural es incluso más buscado (gastronomía, festividades, experiencia en 3D y AR en la iglesia, paseos a caballo por la dehesa, artesanía, etc.). También podríamos ser la primera parada de interés para el turista que, entrando por la autovía, se dirige a Trujillo, Cáceres y Mérida.

Una vez más la historia se repite, nuestra localización (y también nuestro pasado) se convierte en nuestro principal valor. ¿Sabremos esta vez aprovecharlo o volveremos a perder el tren por enésima vez? Es muy probable que este tren sea ya el último que pase, y si de nuevo perdemos el tren del desarrollo, la culpa será ahora nuestra y nada más que nuestra. En sólo unos cuantos años llegaremos a un cruce de caminos, en una dirección un destino deprimido apuntando hacia la emigración y la despoblación, en la otra dirección un nuevo futuro de desarrollo turístico sostenible que no sólo mantenga sino que devuelva vida al pueblo. Si esperamos hasta llegar a ese cruce sin hacer nada, puede que cuando llegue ese momento sea demasiado tarde; la gente se marchará antes de que el pueblo tenga tiempo de reaccionar y prepararse para una nueva economía. Ese futuro tenemos que empezar a prepararlo ya para poder llegar a tiempo, de lo contrario será tal vez el último y definitivo golpe que termine con Peraleda y sus siglos de historia, y ahí estará Navalmoral para llevarse de nuevo todo lo que Peraleda no haya sabido lograr. La fecha tope es el 2028, ese año (si no antes) está decidido que la Central Nuclear sea clausurada, y si para entonces no está ya en pie una alternativa viable, en uno o dos años el pueblo se hundirá y los jóvenes se marcharán.

Raíces de Peralêda sólo podemos ser, como estamos siendo, el catalizador, la voz que aparentemente predica en el desierto, la sirena de alarma de que el tiempo se nos acaba, y al mismo tiempo la gran fuente de proyectos, ideas y alternativas para que Peraleda no pierda ese tren. Pero poco podremos hacer si nuestro esfuerzo no consigue concienciar y movilizar a la ciudadanía y las autoridades para que entre todos pongamos rumbo a ese futuro mejor. Un futuro mejor que nos espera si decidimos que no queremos resignarnos a la que se nos avecina, sino movernos en la dirección adecuada y prepararnos para los nuevos tiempos.

Angel Castaño, 2020

 

Nota: A medida que sigamos descubriendo nuevos documentos y datos sobre Peraleda, este resumen histórico puede ir cambiando. Agradezco también a mi padre, nuestro cronista oficial, todos los datos que he podido consultar en sus minuciosos archivos. Son muchas, muchísimas las historias que aquí no hemos contado, pero eso daría ya para todo un libro y se escapa de los límites de un artículo en internet.


ANEXO

ESQUEMA CRONOLÓGICO HISTÓRICO DE PERALEDA

?- Construcción del círculo plantal de Peraleda.
1186- Se funda Plasencia y entramos a formar parte de su alfoz o término municipal.

1214- Posible paso de San Francisco de Asís por el término de Peraleda.
1230 - Se crea la Campana de Albalat. Es posible que por esta misma época sea cuando el obispo de Plasencia cree la Campana de la Mata.
1276- Alfonso X crea el Señorío de Peraleda para Domingo Velasco, primer Señor de La Peraleda.
1284- Sancho IV confirma el Señorío de Peraleda y crea el Señorío de Belvís.

1292 (o antes.)- Fin del Señorío de Peraleda, nos incorporamos al de Belvís.

1456 (o antes)- Volvemos a pertenecer a Plasencia y nos incorporamos al Concejo de la Mata.
1517 (o antes)- El pueblo de Santa María de la Mata ya ha desaparecido
1526- Carlos V duerme en Valparaíso y pasa por Peraleda.
1535- Comienza la construcción de nuestra iglesia.
1552- Se construye el puente de Almaraz.
1575- El cura de Santa María se traslada de su sede en Valparaíso a la iglesia de Peraleda. Ese mismo año se hizo el retablo esgrafiado de la iglesia, la Capilla Sixtina del esgrafiado figurativo renacentista español.

1603- Se finalizan las obras de la iglesia.
1635- El cura de Peraleda solicita al rey la independencia del municipio frente a Plasencia.
1636- El rey Felipe IV concede a Peraleda y el resto del Concejo de la Mata el derecho de villazgo.
1637- El Concejo de la Mata paga el coste de la independencia pero en Madrid se pierden los papeles y los recibos de pago. No hay independencia. Comienzan los pleitos.
1663- Ganamos el pleito. Se nos concede al fin la independencia.
1706- Valparaíso se despuebla y se incorpora a Peraleda.

1737- Martirio del santo peraleo Fray León de José en las Filipinas.
1777- Se arregla el Camino Real por la parte que pasa Navalmoral.
1778- Campomanes pide que se construya un puente en el Santa María.
1778- Plan fallido para crear junto a Peraleda el pueblo de Encinas del Príncipe.

1778-85- Probable construcción del puente sobre el arroyo de Santa María.

1785- El Camino de Postas cambia la ruta por Peraleda y comienza a pasar por Navalmoral.

1791- Aunque el Camino Real pasa por Navalmoral, sigue habiendo mucho tráfico por la ruta alternativa de Peraleda.

1800- (aprox.) Por primera vez, Navalmoral alcanza a Peraleda en número de habitantes.

1808-14- Guerra de la Independencia contra los franceses. El 1811 Julián Sánchez el Charro logra una sobresaliente victoria en Peraleda.

1813- Las tropas francesas abandonan definitivamente el Campo Arañuelo.

1820- Alarza pasa a engrosar el término de Peraleda, aunque los habitantes de Santa Cruz de Alarza habían mayoritariamente emigrado a Peraleda ya desde el siglo XV probablemente.

1834- Navalmoral es nombrada cabeza del partido judicial.

1837- Guerras Carlistas: Masacre de Peraleda.
1845- Se planea el paso del tren por Peraleda.
1849- Peraleda pierde el Camino Real, que se va definitivamente a Navalmoral.

1853- Se cambia el trazado del tren, que en vez de pasar por Peraleda pasará ahora por Navalmoral.
1855- Desamortización de Madoz: perdemos las tierras comunales, que pasan a ser latifundios privados.
1855- Supresión del Concejo de la Mata.
1855- Año de la peste: tremenda epidemia del cólera, la población de Peraleda se reduce a la mitad y Navalmoral pasa a ser definitivamente el mayor pueblo de la zona.
1862- Peraleda es uno de los pueblos más industrializados de la provincia.
1878- El tren llega a Navalmoral.

1900-36- Pobreza y anarquismo en Peraleda.
1904- Ya hay luz eléctrica en el pueblo.

1936-39- Guerra Civil.
1940-50- Postguerra (años del hambre).
1950-60- Lucio García: construcción de infraestructuras.

1950- Torviscoso, despoblado, es incorporado a Peraleda de la Mata

1963- El pantano de Valdecañas inunda Alarza y todas las vegas del Tajo y nuestra población se reduce de nuevo a la mitad.
1970- Llega el agua corriente y se encementan las calles.
1970-75- Años de fuerte recuperación económica y consolidación de la población.
1995- La Autovía, que iba a pasar por Peraleda, pasa finalmente por Navalmoral. La historia se repite.
2006- Peraleda rechaza el Distribuidor regional de productos perecederos, por lo que esta enorme infraestructura pasa a Navalmoral.
2015- Se decide que el AVE pase por Navalmoral.

2017- Nace la asociación cultural Raíces de Peralêda smile

2019- La reaparición del Dolmen de Guadalperal lo convierte, gracias a la propaganda y la lucha de nuestra asociación, en el segundo monumento megalítico más conocido en todo el mundo tras Stonehenge. Por primera vez la gente empieza a ver claro que el desarrollo turístico de la zona es una opción posible.

2020- El Consejo de Seguridad Nuclear decide retrasar el cierre de la Central Nuclear de Almaraz hasta el 2028. Eso nos da un respiro de 8 años para buscar una alternativa económica que evite el hundimiento de nuestra comarca y la despoblación de Peraleda. Raíces de Peralêda sigue luchando para que el desarrollo del turismo rural pueda ofrecer esa alternativa.

2028- Si Peraleda se ha preparado para este momento, seguiremos nuestro camino con más brío. Si llegamos sin preparar, será el principio del fin para nuestro pueblo y acabaremos como Torviscoso o Valparaíso, engrosando el término municipal de Navalmoral mientras las ruinas de nuestra iglesia les dirán a los futuros moralos que aquí hubo, una vez, un pueblo.

 

Escrito por Angel Castaño

Apóyanos con tu firma para salvar el Dolmen de Guadalperal y también para salvar el retablo esgrafiado de Peraleda.

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